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Mi Amante, el Potentado Secreto romance Capítulo 80

Apenas entró a la casa, vio a Davis bajando por las escaleras del segundo piso.

Al ver a Adda, se detuvo en seco.

Adda lo saludó casualmente: "¿Vas a la oficina?"

Davis no le respondió, solo la miró desde arriba con superioridad.

Esperó a que Adda pasara junto a él para finalmente hablar.

"¿Por qué no contestaste el teléfono?"

Adda sacó su celular del bolso para revisarlo.

"Me quedé sin batería."

Adda notó que Davis no parecía estar de buen humor.

"¿Me esperaste anoche? Te dije que tenía un compromiso y que no me esperaras."

Davis la miró fijamente: "No dijiste que no volverías a casa."

Adda sonrió.

Se acercó y con un gesto de consuelo, le dio un ligero beso en los labios a Davis: "Lo siento, amor, la próxima vez te avisaré con anticipación."

Después de decir eso, Adda intentó subir las escaleras para descansar un poco más.

Pero de repente, Davis agarró su brazo con fuerza.

"Adda, ¿qué crees que soy, tu mascota?"

Su rostro guapo claramente mostraba enfado: "¿Solo me haces caso cuando te conviene y me descartas cuando no?"

Adda no entendía por qué Davis estaba tan enfadado desde tan temprano.

Ella claramente le había dicho que no lo esperara la noche anterior.

Sin embargo, ocasionalmente durante estos tres años, él mostraba estos arrebatos.

Adda trató de calmarlo: "Ayer realmente tuve un compromiso, ¿qué tal si te compenso esta noche?"

Normalmente, esa propuesta calmaba a Davis, quien solía ceder fácilmente.

Pero esta vez, su expresión se volvió aún más sombría.

"¿Tu 'compromiso' era acurrucarte con Felipe en el vestíbulo de Flores?"

Adda reaccionó rápidamente.

"Parece que tienes un verdadero talento para consolar a los hombres." Agarrando la barbilla de Adda, le dijo: "¿Acaso no te satisfago lo suficiente? ¿Tan rápido quieres volver con Felipe?"

La mirada de Adda se enfrió rápidamente.

Pero en sus labios todavía se dibujaba una leve sonrisa.

"Señor Ravello, estás violando la regla que quedamos."

Davis frunció el ceño, sus ojos oscuros ocultaban una oscura tormenta.

Adda mantenía su habitual sonrisa amable, su voz era seductora: "Lo que haya entre tú y yo no justifica que deba darte explicaciones sobre esto, así que por favor, no te comportes como si estuvieras interrogando a un criminal. Lo nuestro es una relación de conveniencia, buscamos la felicidad del otro."

"No somos esposos ni novios, solo puedo decirte que no he violado nuestro acuerdo. En cuanto a mis sentimientos y pensamientos, no tienes derecho a interferir en ellos."

"Por supuesto, si ya estás cansado de mí, puedes terminar esto en cualquier momento, y yo me mudaré de inmediato."

Davis la miraba fijamente.

Su mensaje era claro.

No había dormido con Felipe, pero aún le importaba, así que le pedía que no se entrometiera.

Davis incluso sospechaba que si él decidiera terminar la relación, ella se iría de inmediato, quizás hasta celebrando por todo lo alto.

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