Entrar Via

Mi Amante, el Potentado Secreto romance Capítulo 552

"Los odio, los odio a todos..." Risa fue arrastrada fuera de la casa a la fuerza. Sin embargo, no se dio por vencida y siguió resistiéndose. "Adda, no te voy a perdonar, ni muerta te voy a perdonar."

Risa fue llevada a rastras. Leticia se mantuvo de lado, incapaz de mirar esa escena. Las lágrimas no dejaban de caerle. Pero en su corazón sabía que no podía seguir protegiendo a Risa. Por su favoritismo y permisividad, Risa se había vuelto incontrolable. Hasta había llegado al punto de drogar a su hermana.

Ella merecía ser castigada y aprender una lección.

Leticia también se sentía culpable hacia Adda. Y no se atrevía a mirarla. Al ver a Pascual pálido y sin poder sostenerse en pie, Leticia se giró hacia César y Adriana y dijo: "Señor y Señora Mendoza, mi hija merece lo que le está pasando, no vamos a encubrirla, pero al fin y al cabo somos sus padres y la acompañaremos a la estación de policía para que rinda cuentas. Con su permiso, nos retiramos."

César asintió: "Señora Atenas, tómense su tiempo. Mayordomo, acompáñelos a la salida." La voz de César era aún suave. Parecía considerar que la Señora Atenas todavía tenía algo de conciencia. Además, como padres, es natural que compartan las consecuencias de los errores de sus hijos.

Leticia finalmente miró a Adda. Adda tenía una expresión tranquila, era difícil discernir sus emociones.

Con sentimientos encontrados, Leticia expresó: "Mi esposo y yo hemos descuidado mucho a Hada en estos años. Saber que ahora recibe su amor me complace sinceramente. Les pido que por favor cuiden de ella en el futuro y compensen el dolor que ha sufrido."

Con gestos bruscos, Noelia despejó la entrada de curiosos.

Enzo no pudo evitar reír al ver su manera de actuar, sin mostrar la menor piedad hacia las damas, empujándolas fuera de la puerta. Finalmente, Noelia logró desalojar a todos. Tras echar un último vistazo a Adda, sintiendo que aún tenían asuntos pendientes, también se despidió. Enzo se apresuró a decirle a Adriana: "Mamá, ya que el Dr. Gómez te ha atendido, permíteme llevarlo de vuelta." El remedio del Dr. Gómez fue muy efectivo, tras aplicarlo un rato, todas las erupciones en el cuerpo de Adriana habían desaparecido.

Después de agradecerle, Adriana asintió: "Enzo, ve a acompañar al Dr. Gómez." Sin embargo, el Dr. Gómez rechazó la oferta con un gesto de su mano: "No es necesario, estoy justo al lado, es un camino corto y no hace falta que me acompañes." Pero Enzo insistió: "Dr. Gómez, insisto en acompañarlo. Nuestro patio todavía está en obras y es fácil tropezarse o golpearse."

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Amante, el Potentado Secreto