La expresión de Felipe se tornó sombría. Como él esperaba, Adda no quería separarse de verdad.
Aún no había compartido con su familia la noticia sobre el embarazo de Brisa y ella sacó el tema justo en ese crítico momento, definitivamente quería que todos pensaran que Brisa estaba usando su embarazo para forzarla a ceder su lugar.
¿Cómo podrían aceptar a Brisa después de esto?
Como era de esperarse, Sarabe estalló en ira al saberlo. "Felipe, ¿así es como tú y esa desgraciada tratan a Hada? Te digo una cosa, no importa si está embarazada o no, jamás dejaré que entre a esa casa. Ese niño tampoco será aceptado."
"Mamá, el hijo que lleva Brisa en su vientre es mi sangre, tu nieto." Felipe estaba furioso.
"En la familia Espinoza no necesitamos ese tipo de sangre corrupta. ¿Cómo trató Hada a Brisa todos estos años? Cuando Brisa fue secuestrada por pandilleros, fue Hada quien la salvó, quien tomó la puñalada por ella, casi pierde la vida en el proceso. Todavía tiene una profunda cicatriz en el hombro. ¿Qué ha hecho ella? En el momento más desesperado y vulnerable de Hada, le robó a su novio. ¿Tiene un ápice de conciencia?"
En ese momento, Adda sufrió la traición de su familia, amigos y amor.
Pensó en suicidarse cortándose las muñecas. Una persona tan alegre desde pequeña, llegó a contemplar el suicidio.
Solo de pensar en ello, a Sarabe le dolía el corazón.
La mirada de Felipe se oscureció: "Fui yo quien persiguió a Brisa, ella no tiene la culpa. Si hay alguien a quien pedir disculpas, soy yo."
"Bien, bien, sigue defendiéndola. Estás cegado por ella, ya verás de qué te arrepientes después."
Adda tomó del brazo a Sarabe: "Mamá, las cosas ya llegaron a este punto, yo ya lo he superado, ustedes también deberían hacerlo. Aunque no pueda ser tu nuera, estoy dispuesta a ser tu hija y cuidarte en tu vejez."
Sarabe abrazó a Adda y comenzó a llorar.
Felipe, inusualmente, la siguió para despedirla.
Cuando Adda abrió la puerta del auto para subirse, Felipe le agarró del brazo: "Adda, ¿ya terminaste de hacer berrinche?"
Adda sonrió, algo desconcertada: "¿Crees que estoy haciendo un berrinche?"
"Al revelar deliberadamente que Brisa está embarazada, lo único que buscas es ponerla en una posición indefendible. Te sigue importando, no quieres terminar en realidad. Solo estás tratando de forzar a mis papás a tomar cartas en el asunto, para que Brisa termine perdiendo al bebé. Adda, de verdad que eres malvada."
Adda, resignada, negó con la cabeza: "Felipe, es cierto que te he odiado a ti y a Brisa, pero jamás he pensado en hacerle daño al hijo de ustedes. No vas a creer nada de lo que te diga, así que dejemos que el tiempo lo resuelva."
Con esas palabras, Adda soltó la mano de Felipe y se subió al auto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Amante, el Potentado Secreto