Davis seguía tan orgulloso como siempre, sin dejar de presumir ante el pequeño cangrejo.
En la sala de chat en vivo, los comentarios no paraban:
"¿De verdad este es el Señor Davis que conocemos? No se parece en nada salvo por la cara."
"Quienquiera que seas, por favor, baja del cuerpo del Señor Davis. ¡Espíritus ayúdennos!"
"Aunque parezca que el Señor Davis fue poseído, es tan dulce."
"Cangrejo: ¿De verdad nadie va a hablar por mí?"
Adda contemplaba el atardecer a lo lejos. El sol gigante parecía una bola de fuego ardiente, tiñendo el cielo de rojo. Era un paisaje absolutamente hermoso. Sin embargo, Adda suspiraba profundamente. ¿Cuánto tiempo tendrían que estar atrapados allí?
Davis sintió su desánimo y puso al pequeño cangrejo en la arena: "¿Qué sucede?"
Adda respondió: "Me pregunto cuándo nos encontrarán. No será que vamos a tener que quedarnos en esta isla para siempre."
Davis la rodeó con su brazo. "Quedarnos aquí para siempre no estaría tan mal. No hay intrigas ni nadie que nos moleste."
Adda entendía perfectamente cómo se sentía Davis. Aunque nació en una familia extremadamente rica, su vida estaba llena de peligros constantes, conspiraciones, cálculos y persecuciones. Sobrevivir no había sido fácil. Por eso, este tipo de entorno era como un paraíso para él.
Esa explicación tenía sentido.
Por la tarde, mientras exploraban el bosque, encontraron una mochila de montaña. Dentro había un encendedor, una linterna, una brújula y otros objetos. Era justo lo que más necesitaban.
Adda dijo: "¿Será que hay otras personas en esta isla?"
Le parecía muy extraño. Era una isla pequeña. Más allá de una playa de arena blanca, había un bosque y un pequeño matorral. Desde un acantilado se podía ver toda la isla. Era una isla pequeña, de menos de cinco kilómetros cuadrados. El primer día ya había buscado por todas partes. En la isla, no había encontrado ni rastro de vida, ni siquiera un animal, mucho menos personas.
Además, Adda recordaba haber pasado por ese camino antes. No había visto esa mochila de montaña en ese entonces. Aunque la mochila parecía vieja, como si hubiera sido abandonada hace mucho tiempo. Pero Adda aún sentía que algo no estaba bien. Levantó la vista hacia el denso bosque: "Davis, ¿no tienes la sensación de que siempre hay alguien observándonos?"

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