Al principio, Adda pensó que estaba alucinando.
Pero al acercarse, descubrió que realmente había una figura humana.
La persona estaba tendida en el suelo, y no sabía si estaba viva o muerta.
Adda corrió hacia el lugar a toda velocidad.
Sin embargo, cuanto más se acercaba, más lento se volvía su paso.
Era porque la silueta de esa persona le resultaba extrañamente familiar.
Su corazón comenzó a latir descontroladamente.
Rogaba interiormente que no fuera Davis.
La figura se parecía demasiado a Davis.
Preferiría que fuera una alucinación causada por el exceso de añoranza.
No quería encontrarse con él de esta manera.
Porque las personas arrastradas a la playa por el mar, casi siempre estaban muertas.
Adda se acercaba más y más.
Cuando solo quedaban unos diez metros de distancia, los pasos de Adda se detuvieron de repente.
Casi estaba segura.
Esa persona tendida en la arena, con medio cuerpo aún en el agua, era Davis.
Adda no entendía cómo Davis había terminado allí.
¿Él también había caído al mar?
¿Por qué?
Y lo que menos sabía... era si aún estaba vivo.
De repente, Adda no se atrevió a acercarse más.
Pero su vacilación solo duró unos segundos.
Luego corrió desesperadamente hacia él.
Volteó el cuerpo de Davis inmediatamente.
Davis estaba pálido, su cuerpo frío como el hielo.
Adda sintió como si la hubieran empujado a un abismo.
Instintivamente, puso su dedo debajo de la nariz de Davis.
No sintió ningún aliento.
En ese momento, Adda se sintió como si, después de ser empujada al abismo, alguien le hubiera lanzado una piedra enorme desde arriba.
Ese segundo, estaba completamente perdida.
Empezó a golpear la cara de Davis: "Davis, ¿puedes despertarte?"
De repente recordó algo.
Sus manos ya estaban tan agarrotadas que no podía moverlas.
Su conciencia comenzaba a aclararse.
Parecía darse cuenta de que la muerte ya se había llevado a Davis.
Que ya nunca despertaría.
En ese momento, el espíritu de Adda se derrumbó completamente.
Se echó sobre el cuerpo de Davis sollozando profundamente.
"Davis, por favor despierta, si despiertas, te prometo lo que sea."
Adda se recostó sobre el pecho de Davis.
Fue entonces cuando por primera vez sintió que la vida había perdido todo sentido.
Si este mundo nunca más iba a tener su presencia,
¿qué sentido tenía seguir viviendo?
"¿En serio?... ¿Me prometerías cualquier cosa?"
Una voz débil se dispersó en el aire.
Como si fuera una ilusión.
El cuerpo de Adda se tensó de golpe.
Incluso olvidó seguir llorando.

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