Davis apretó los dedos con fuerza.
Las venas de sus brazos sobresalían: "No voy a elegir".
La voz de Olivia se volvió de repente muy severa: "Si no eliges, ambos morirán".
Olivia sacó un pequeño control remoto.
Solo presionó un botón.
Y en el aire apareció una proyección holográfica.
En la pantalla se veía un yate privado.
La cámara se acercaba gradualmente.
En la cubierta del yate yacían dos figuras.
Eran Adda y Ligia.
El corazón de Davis dio un brinco.
Avanzó unos pasos.
Y finalmente las vio claramente.
Aún llevaban puestas las ropas del día.
Las dos estaban tendidas en la cubierta, con los ojos cerrados, inmóviles, casi como si fueran dos cuerpos sin vida.
Los ojos de Davis se enrojecieron.
Como un león a punto de estallar en furia: "¿Qué les has hecho?".
Con todas las precauciones tomadas, aún así fue inútil.
Aunque le pidió a Eboni que no se separara de Adda ni un paso.
Al final, Olivia encontró la manera.
Ahora Ligia y Adda estaban en manos de Olivia.
Como pescado en la tabla de cortar, listas para ser sacrificadas.
"Tranquilo, no están muertas".
La obligaron a desnudarse, a bailar, a cantar la ópera.
Esa humillación.
Abusaron de ella una y otra vez sobre su cuerpo.
Desgarrando su dignidad y alma en mil pedazos.
Ese año, ella tenía solo diecinueve.
Olivia cerró los ojos.
Al abrirlos de nuevo, su mirada se había vuelto frenética.
"¿Por qué te odio? Porque llevas la sangre más sucia de este mundo, eres el hijo de Satanás, tu nacimiento es un pecado enorme, eres la encarnación del diablo, la semilla del mal, ¿cómo podría dejarte disfrutar tranquilamente del sol? Lo bello de este mundo no tiene nada que ver contigo, porque no lo mereces, mientras yo viva, te haré sufrir, yo soy tu purgatorio, algún día mostrarás tu verdadera cara".
Davis rugió: "¿Crees que yo quería venir a este mundo? ¿Acaso tuve elección?"
Los ojos de Davis se llenaron de lágrimas.
Su voz era sombría y ahogada: "Desde que nací, me condenaste, ¿pero acaso yo pude decidir sobre mi nacimiento? ¿Pude elegir mi familia? ¿Pude elegir a mi madre? Si me odias tanto, entonces nunca deberías haber..."

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