Pero Adda no quería presenciar aquella escena de alegría. Así que decidió irse a la sala de descanso. A mitad de las escaleras, alguien la siguió.
"Adda, así que estabas aquí."
Al girarse, Adda se encontró con la persona que menos quería ver, Brisa.
Brisa acababa de ser reconocida como la hija adoptiva de la Familia Atenas, así que no pudo resistirse a compartir con ella una "buena noticia" como esa.
En un momento, Brisa ya estaba frente a Adda, separadas apenas por un escalón. Brisa tenía esa expresión inocente y cuidadosa de siempre.
"Adda, me han hecho hija adoptiva de la Familia Atenas, no estarás molesta, ¿verdad?"
Adda casi se rio al ver su cara de inocencia mezclada con desfachatez. Mirándola desde arriba, le dijo: "Brisa, deja de poner esa cara de inocente, me da asco, sabes."
Un destello de emociones complejas cruzó por los ojos de Brisa, como tristeza mezclada con satisfacción. Pero todas esas emociones fueron efímeras. Frente a Adda, aún mantenía esa apariencia de inocencia, como quien no sabe nada del mundo.
En un lugar parecido a un barrio marginal, allí encontraron la casa de Brisa. Era una vivienda en ruinas, sin un solo mueble decente. Los padres de Brisa, Sofía y Héctor, estaban peleando. Sofía gritaba e insultaba a Héctor con palabras tan venenosas que erizaban la piel. Héctor, sentado en una silla de ruedas, parecía un muerto en vida. Todo lo que se podía romper en la casa, ya estaba roto.
Brisa, agachada, recogía las cosas sin ninguna expresión en la cara, como si aquello fuera lo normal. Más tarde Adda supo que Héctor había intentado suicidarse aquel día, parando su silla de ruedas en medio de la calle.
"Héctor, aunque mueras una vez, te salvaré una vez. Si mueres cien veces, te salvaré cien veces. Quiero que vivas, que sufras como yo."
Adda se estremeció al escuchar eso. Aún recordaba aquella escena. Cuando Sofía terminó de maldecirlo, comenzó a desquitarse con Brisa, golpeándola, pateándola, incluso le pegó con unas tenazas en la espalda. El profesor intervino rápidamente para detenerla. Pero Sofía, fuera de sí, no paraba. Aprovechando el altercado entre Sofía y el profesor, Adda se acercó, tomó a Brisa del brazo y ambas huyeron de la casa...

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