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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 982

—Lorenzo, olvídalo. A Jimena nunca le hemos gustado ni Iván ni yo. Piensa que la existencia de Iván es para arrebatarle la herencia a Rodrigo. Si no hubiéramos tenido a Iván en aquel entonces, todo el patrimonio de la familia Méndez sería de Rodrigo.

—Jimena es la esposa de Rodrigo, y tienen la misma postura. Lo entiendo. Jimena tiene la misma actitud hacia todas las que hemos sido madrastras. No tolera a ninguna, ni a Vanessa ni a mí.

—Si eres bueno conmigo y con Iván, se ponen celosos, temen que mi hijo y yo heredemos tu fortuna.

—Pero, Lorenzo, de verdad no tengo ninguna intención de pelear con Rodrigo por la herencia. Solo quiero estar contigo, envejecer a tu lado y darle a Iván un hogar completo. Ya nos has dado demasiado a Iván y a mí; no tenemos problemas para vivir.

—Aunque se lo explique, no me creerán. Es como con Vanessa; ella dedicó veinte años a esta familia y aun así no consiguió que Rodrigo y Jimena la aceptaran. Si le dabas cualquier cosa, ese par siempre intentaba recuperarlo.

—Como tú y Vanessa no tuvieron hijos, no se preocupaban tanto. Pero conmigo tuviste a Iván, y ahora temen que él te robe tu amor y tu patrimonio, viéndonos a mi hijo y a mí como enemigos.

—Lorenzo, fuiste tú quien me dijo que tuviera a Iván. Dijiste que era el hijo que tanto anhelabas, que me amabas, que tu amor por mí era verdadero y que cuidarías de nosotros toda la vida.

—No puedo cargar yo sola con toda la culpa. No puedes echarme toda la culpa a mí, ¿o sí? Y aunque la asumiera, no pueden estar insultándome todo el tiempo, y menos meterse con mi hijo.

—Jimena me dijo que no me creyera tan importante solo por haber tenido un hijo, que quién sabe si el niño llegaría a crecer. Esas palabras son muy crueles, ¡está maldiciendo a Iván!

—Como madre, mi hijo es mi todo. Si ella maldice a mi hijo de esa manera, por supuesto que voy a discutir con ella. Y entonces fue cuando me agredió. Si no hubieras llegado, habría querido arrancarme la piel a tiras.

—Cuando insultas a Nuria, ¿no estás también insultándome a mí en tu mente? ¿Llamándome desvergonzado, que a mi edad me divorcio y me vuelvo a casar, y que fui infiel?

—Nuria tiene razón en lo que dice. Cuando Vanessa estaba aquí, era tan buena. Estuvo en esta casa durante veinte años, ayudándome a cuidar de Rodrigo; se podría decir que lo crio. Pero, ¿cómo la trataron ustedes dos?

—No creas que no lo sé. Lo sé todo, pero por la paz de esta casa, me he hecho de la vista gorda. Mientras no se pasaran de la raya, no me metía.

Entre Vanessa y Rodrigo, Lorenzo siempre se puso del lado de su hijo. Quizás porque él y Vanessa no tuvieron hijos, a pesar de veinte años de matrimonio, sus corazones nunca lograron unirse del todo.

—Ahora que Nuria ha llegado, su actitud hacia ella es aún peor. Es por Iván, ¿verdad? ¿Crees que no sé cuál es tu actitud hacia él?

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