«Así que es por Isabela», pensó Rodrigo.
Su voz se enfrió un poco al responder:
—Ya vi las tendencias. Tanto Álvaro como Elías publicaron comunicados para aclarar todo. Isabela solo tuvo que sacar la grabación. Ni siquiera necesitó decir mucho. Cualquiera que escuche esa grabación se pondrá de su lado.
—Los Romero fueron demasiado avaros. Les dijiste que le pidieran dinero a Isabela, que la molestaran para que no tuviera paz, y ellos quisieron devorar toda su fortuna.
—Isabela ya no es la misma de antes, no es alguien que ellos puedan manipular. Tú también tuviste la culpa, debiste investigar bien qué le habían hecho a Isabela antes de decirles qué hacer.
—No debiste meterte. Ahora no solo no ganaste nada, sino que saliste salpicada.
En internet ya había gente diciendo que Jimena era la que había aconsejado a los Romero que grabaran un video para difamar a Isabela en redes. Quería usar la opinión pública para obligarla a ceder y arruinar su reputación.
Después de ser atacados por los usuarios, los Romero se escondieron en un hotel, muertos de miedo. Pero eso no les impidió conectarse a internet. Joel y los demás no dudaron en traicionar a Jimena. Grabaron un video y lo subieron a la red.
Le dijeron a todo el mundo que Jimena los había utilizado, que ella les había enseñado cómo atacar a Isabela.
Y cuando Elías salió a explicar la verdadera razón de su divorcio, dejando claro que Isabela era inocente, el nombre de Jimena, la supuesta amada del señor Silva, quedó grabado en la memoria de todos los internautas.
Entonces, la gente empezó a buscar las redes sociales de Jimena y a dejarle comentarios acusándola.
De esto, Jimena aún no se había enterado. Todavía no había revisado sus perfiles.
—Solo quería usar esa oportunidad para hacerle la vida imposible a Isabela.
—¿De qué me sirvió ser dulce y considerada? De todos modos me traicionaste y te buscaste a otra mujer.
En cuanto Jimena le echó en cara su infidelidad, Rodrigo se rindió de inmediato.
—Sí, sí, fue mi culpa. ¿Podemos no pelear, por favor? Ya te prometí que no volveré a hacer nada que te lastime, Jimena. Vamos a vivir en paz.
Rodrigo terminó la llamada y le transfirió dos millones de pesos a Jimena.
Le dijo que comprara lo que quisiera, y que si no le alcanzaba, le transferiría más, con tal de que ella estuviera contenta.
Rodrigo no le advirtió que si salía de compras, podrían reconocerla y enfrentarla con acusaciones e insultos.

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