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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 966

Después de cenar, Isabela y Álvaro fueron al cine.

Ninguno de los dos solía ir al cine. Antes, Isabela estaba demasiado ocupada peleando con Jimena como para sentarse tranquilamente a ver una película, a menos que Elías la acompañara.

Pero Elías solo tenía ojos para Jimena, así que era imposible que la acompañara.

Álvaro, por su parte, estaba siempre ocupado con el trabajo y no tenía tiempo. Además, contaba con una sala de cine en casa, por lo que si alguna vez le apetecía ver una película, podía hacerlo sin tener que salir.

Álvaro compró una bolsa enorme de botanas para que Isabela comiera durante la función.

—No soy una niña para comer tantas botanas —dijo Isabela, riendo.

—Compré esto por si la película es mala. Así al menos puedes entretenerte comiendo.

—Si es mala, podemos irnos a la mitad. No tenemos que verla hasta el final. Así soy yo, si algo no me gusta, lo dejo. No me obligo a terminarlo.

»Un buen guion debe engancharte desde el principio, tener un clímax en el medio y cerrar con un final feliz o dejarte con una sensación de melancolía. Es el criterio que uso cuando reviso los guiones que recibo.

»Claro que en las miniseries, la trama avanza mucho más rápido, con un giro tras otro. Tienen que ser impactantes.

—Tú eres la experta —rio Álvaro—. Yo no sé nada de eso, solo sé que si hago una serie contigo y ganamos dinero, me darás mi parte.

—Simplemente tuve la suerte de estar en el momento justo —dijo Isabela—. Mi empresa pronto dejará de producir estas miniseries, pero podemos colaborar con otros y ayudarles con la promoción. También se puede ganar dinero así.

No había que esperar dos años; ya en ese momento había mucha gente entrando al negocio, la competencia era mayor y ya no era tan rentable como en la primera mitad del año.

Claro, todavía se podía ganar dinero.

Su plan era empezar a reducir la producción propia y expandirse a otros negocios.

Por suerte, había invertido en otros proyectos junto a Melina Rivas y Carolina. Si su productora llegaba a fracasar, podría saltar a otro sector.

En el pasado, Isabela llevaba el título de ser parte de la familia Méndez, pero todos sabían que, como tal, no valía nada y nadie la tomaba en serio.

Por eso la menospreciaban.

Entraron a la sala, encontraron sus asientos y, poco después, la película comenzó.

La había elegido Isabela. Al fin y al cabo, al estar en esa industria, sabía mejor que Álvaro qué películas valían la pena.

De vez en cuando, Álvaro le ofrecía alguna botana.

La película terminó a las nueve. Isabela se quedó con ganas de más, mientras que Álvaro ni siquiera recordaba de qué trataba. Él solo había tenido ojos para ella.

Al salir, Isabela comenzó a hablar sobre la trama, pero él admitió que no recordaba nada, pues solo le preocupaba que ella se aburriera y se había dedicado a darle de comer y beber. Su respuesta la dejó entre divertida y conmovida, y le confirmó que él realmente la quería.

—Isabela, dijiste que querías ir de compras. ¿A dónde vamos?

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