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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 869

—Jimena.

Elías habló como si nada:

—Vicente prácticamente creció con nosotros, así que no hay problema con que sepa lo tuyo con Rodrigo. Yo no soy muy bueno consolando, pero Vicente tiene labia, deja que él te anime un poco.

—Me da miedo que si te consuelo yo, te sientas peor.

¿Que él tenía labia?

Bueno, sí, tenía facilidad de palabra.

¿Pero consolarla de qué?

Vicente no había escuchado claramente lo que había pasado en la oficina; el aislamiento acústico del despacho de su primo era bastante bueno.

—Vicente, tienes que guardarme el secreto. Si yo no lo he hecho público, ustedes tampoco pueden decir nada. Si alguien se entera, será por culpa de ustedes dos.

—Ahora solo lo sabemos Valentina, yo, y ustedes dos.

Vicente respondió de inmediato:

—Jimena, si Valentina ya lo sabe y el chisme corre, no necesariamente fuimos nosotros. Mi primo y yo somos tumbas, no andamos contando cosas así como así.

Jimena se quedó callada.

Se le había olvidado pedirle a Valentina que no dijera nada.

Valentina no diría nada, ¿verdad?

Ella le había dicho que no quería divorciarse, que quería seguir con Rodrigo. Valentina era su mejor amiga, seguro pensaría en ella y no abriría la boca.

Jimena trató de consolarse a sí misma con eso.

Si de verdad lo decía... y llegaba a oídos de Rodrigo, él tendría que darle explicaciones.

—Rodrigo le fue infiel —dijo Elías por Jimena.

Vicente se quedó pasmado.

¿Rodrigo siendo infiel?

¡Rodrigo, de todos!

Elías también intervino:

—¿Lo vas a perdonar una vez o te vas a divorciar? Piénsalo bien.

Él no quería que Jimena se divorciara, temía que si quedaba soltera se volviera una molestia constante.

Jimena guardó silencio.

Miró los dos platos de postres finos y la fruta en la mesa de centro.

El corazón de Elías ya estaba con Isabela; engancharlo como antes iba a ser difícil.

Para la misión que le había encargado Ulises, tendría que usar algunas tácticas, pero no ahora. Elías estaba a la defensiva. Tenía que fingir mantener la distancia y esperar a que bajara la guardia para atacar.

Así tendría más posibilidades de éxito.

En cuanto lograra conquistar a Elías, le tomaría fotos y videos para mandárselos a Isabela. Eso aseguraría que Isabela nunca volviera con él.

Y después de acostarse con Elías, él tendría que hacerse responsable, por muy enojado que estuviera.

Al final, tenían esa historia compartida desde la infancia.

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