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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 849

—Por tu herencia, ¿qué dudas tienes? ¿Acaso estás dispuesto a ver cómo tu papá les deja todo a esa mujer y a su hijo?

—Es tu patrimonio. Yo solo soy la nuera; si tu papá no me deja nada, no puedo hacer nada.

Rodrigo seguía sin hablar, pero en el fondo sabía que su esposa tenía razón.

—Ring, ring, ring...

Sonó el teléfono interno.

Rodrigo puso el altavoz y la voz de la secretaria resonó en la oficina. Ambos esposos escucharon:

—Señor Rodrigo, esa mujer llamada Olivia ha vuelto. Los de recepción la detuvieron y está haciendo un escándalo en la planta baja exigiendo verlo.

Rodrigo dijo con frialdad:

—Entendido. Espera mis instrucciones.

Y colgó.

Jimena comentó:

—Hablando del Rey de Roma y este que se asoma. Rodrigo, seguro te trajo algo de regalo. Recíbela. Yo me voy primero. Recuerda, ella es nuestra pieza de ajedrez; si no la usamos, todo nuestro esfuerzo será en vano.

Dicho esto, Jimena se levantó.

—Evitaré toparme con ella. Cuando yo haya bajado en el elevador, avisa a recepción que la dejen subir.

¿La secretaria no quería ocupar su lugar?

Si Olivia metía su cuchara, que se pelearan entre ellas las dos mujeres que querían su puesto.

En ese momento, la mente de Jimena estaba más clara que nunca.

Por mucho que hiciera o se esforzara, no podía evitar que Rodrigo fuera infiel, y ella misma planeaba acostarse con Elías. Si ambos iban a ser infieles, que cada quien hiciera su vida.

Jimena se fue.

No regresó a la mansión Méndez, sino que fue al edificio frente a la empresa de Isabela. Fue a ver el piso que Isabela había rentado originalmente; después de que Isabela se mudara al edificio de enfrente, su antigua oficina seguía vacía.

Ya no era tan fácil rentar. Los dueños de ahora no eran como los de antes, que no se preocupaban por tener inquilinos; ahora todos tenían miedo de que se quedara vacío, así que no se atrevían a pedir rentas muy altas.

Jimena solo iba a echar un vistazo, pero aunque no lo hubiera visto, habría decidido rentarlo de todas formas.

Firmó el contrato con el dueño ahí mismo. Iba a establecer su nueva empresa en el antiguo estudio de Isabela. También sería una empresa de medios y cultura, siguiendo el mismo camino con el que Isabela se hizo rica: filmar miniseries.

Como le dijo a su madre: si Isabela saca una miniserie exitosa, ella mandaría a alguien a copiarla. Si Isabela quería demandarla, el pleito tardaría mucho tiempo; para entonces ella ya habría ganado dinero, así que no le tenía miedo a las demandas.

Iba a buscar guionistas que fueran expertos en maquillar el plagio, así Isabela no podría hacer nada contra ella.

Jimena no tenía miedo de los juicios, pero si podía evitar ser demandada, mejor.

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