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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 841

Le dijo a su suegro:

—Papá, Rodrigo ha estado muy ocupado últimamente y está agotado. Voy a llevarle algo rico de comer para que recupere fuerzas.

—Yo también voy a comer con Rodrigo, tú puedes comer con Nuria, no te preocupes por mí.

Lorenzo intervino:

—¿Por qué no comes primero y luego se lo llevas? A él no le falta comida, tiene el comedor de la empresa o puede ir a cualquier restaurante.

—No, prefiero ir a comer con él.

—Está bien, pero no manejes, deja que el chofer te lleve.

—Sí, papá, ya lo sé. Me voy.

Jimena tomó las loncheras y se marchó. En cuanto salió, Nuria comentó:

—Vino su primo y ni siquiera tuvo la decencia de invitarlo a comer, no tiene ni una pizca de educación.

—Se fue a la empresa a comer con Rodrigo porque detesta vernos a mi hijo y a mí. Desde que cruzamos la puerta, esa pareja no nos ha dado ni una buena cara.

Nuria se aferró al brazo de Lorenzo y dijo:

—Lorenzo, menos mal que nos proteges. Si no fuera por ti, tu hijo y tu nuera nos harían la vida imposible.

—Mira a Vanessa, frente a ellos se comportaba sumisa, como si fuera una niña regañada. No dejaron de humillarla.

—¿Crees que Vanessa insistió en divorciarse solo porque yo me metí en su matrimonio? En realidad, fue porque tu hijo y tu nuera la trataban muy mal, ella ya estaba harta.

Lorenzo guardó silencio.

Él sabía muy bien la actitud que su hijo y su nuera tenían hacia Vanessa Ortiz.

Pero Rodrigo era su hijo y, naturalmente, se inclinaba hacia él. Por eso nunca dijo nada; si Vanessa se quejaba, él siempre le aconsejaba que no se lo tomara a pecho con los muchachos.

Luego se dirigió a Nuria:

—Nuria, tranquila. Mientras me quede un aliento de vida, no dejaré que los intimiden.

—Acabas de llegar a la casa, así que trata de contener tu carácter. Evita conflictos con Rodrigo y Jimena. Cuando celebremos la boda y pasen un tiempo conviviendo, si de plano no se llevan bien, les pediré a ellos que se muden.

—Rodrigo tiene muchas propiedades a su nombre, y Jimena también tiene bastantes casas. No les faltará lugar donde vivir.

Nuria recargó la cabeza en su hombro.

—Lorenzo, sabía que no me equivocaba contigo, vales la pena. Contigo a nuestro lado, Iván y yo no tenemos que preocuparnos por nada.

—Tienes que vivir muchos años, solo así mi hijo y yo podremos tener una buena vida.

—Y recuerda, cuando yo no esté en casa, ten cuidado con lo que comes. Los empleados de aquí son gente de tu nuera, quién sabe si intenten hacerte algo.

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