Entrar Via

Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 827

Después de recorrer el tramo compartido, ella se separaría de Álvaro.

Una vez en el auto, el chofer de Álvaro condujo. Como habían bebido la noche anterior, aunque era temprano, no se atrevían a manejar por miedo a toparse con el alcoholímetro.

—Isabela, la señora Fátima va a ayudar a Elías a cortejarte. Mira, ¿qué te parece si fingimos una relación para que Elías pierda toda esperanza?

—Tranquila, sería pura actuación. Sé que ahora no quieres nada sentimental; puedo esperar el tiempo que sea necesario.

Isabela rechazó su amabilidad con tacto.

—Álvaro, sé que tienes buenas intenciones y quieres quitarme a Elías de encima, pero hacer eso te haría daño a ti, casi lo mismo que Elías me hizo a mí en su momento.

—Tampoco es justo para ti. No me atrevo a decir ni a garantizar si hay un futuro entre nosotros.

—Aunque finjamos ser novios, ¿crees que Elías se va a detener? Incluso si me casara contigo, creo que seguiría molestando.

Isabela puso cara de resignación. Quizás porque en su vida pasada se divorció después de tres años y en esta se divorció con más de dos años de anticipación, su vínculo con Elías aún no se había agotado, por lo que él seguía enredado en su vida.

—No te preocupes por él, para mí es como si fuera invisible. No se atreverá a pasarse de la raya conmigo, la señora Fátima lo mantendrá a raya.

—Pero la señora Fátima es su abuela...

—Lo sé, la señora Fátima siempre tendrá cierta preferencia por él, pero estando ella presente, Elías no será tan agresivo como anoche.

Isabela miró a Álvaro:

—Álvaro, no sé cuándo podré aceptarte. Tal vez pasen uno o dos años, o tal vez nunca lo haga. Si encuentras a una chica mejor, eres libre de ir tras ella.

Que Elías la acosara le daba igual, aunque pasara mucho tiempo; esa era la mala suerte que arrastraban de la vida anterior.

Pero no quería arrastrar a Álvaro. Él merecía a alguien mejor.

La mirada de Álvaro hacia Isabela era cálida y profunda.

—Isabela, ya te lo dije: para mí, tú eres la mejor. Me gustas, te amo y estoy dispuesto a esperarte toda la vida.

—Y no digas que por ser divorciada no me mereces. Eres maravillosa, y no me importa que te hayas casado antes. Sé mejor que nadie lo que pasó entre tú y Elías.

—Eso no fue culpa tuya. No te sientas menos, no eres inferior a nadie.

—No vuelvas a decirme que busque a otra mujer, ¿de acuerdo? No me gustan las demás, me gustas tú y quiero pasar mi vida contigo. Si estás dispuesta a darme una oportunidad, cumpliré mi palabra: te cuidaré y te amaré siempre.

—Y si no quieres darme una oportunidad, ya sea que vuelvas con Elías, te cases con otro o te quedes soltera para siempre, yo seguiré cuidándote.

—Te observaré, te protegeré. Si tú estás bien, yo estoy bien.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda