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Meta de renacer: O me hago rica, o me hago viuda romance Capítulo 812

La señora Fátima asintió.

—Tu suegra ya debe estar por regresar de su viaje para despejar la mente. Cuando vuelva, ¿ya sabes qué hacer?

Elías asintió repetidamente.

—Al principio, mi suegra estaba muy contenta conmigo y me trataba muy bien; de verdad me trataba como a un hijo.

Cuando Isabela pidió el divorcio, la actitud de su suegra no cambió de inmediato. Fue hasta que Isabela insistió en separarse y se supo la verdadera razón por la que él se había casado con ella, que la señora empezó a tratarlo con frialdad.

La señora Fátima aconsejó:

—Cuando regrese, gánate a tu suegra y también a la familia de Isa. Son los suyos, y su aprobación te va a ayudar muchísimo.

—Y el punto más importante es que debes lograr que tus padres acepten a Isa de corazón. No puede ser como en el primer matrimonio, donde tú impusiste tu voluntad y obligaste a tus padres a aceptar la boda.

—Después de casados, ellos se rebelaron a su manera, haciéndole mala cara a Isa, nunca la aceptaron realmente e incluso le prohibieron poner un pie en la residencia Silva.

—También está Sofía. Es verdad que a Sofía la hemos malcriado entre todos. Yo solo tengo dos nietas y las cuido como a las niñas de mis ojos, pero con Sofía se nos pasó la mano; no sabe medir las consecuencias ni distinguir el bien del mal.

—Así que también tienes que lograr que Sofía reconozca a Isa. Solo así, si llegan a volver, podrán tener una vida tranquila y feliz. De lo contrario, si tus padres y tu hermana se la pasan molestando a Isa, tú quedarás atrapado en medio, en una posición imposible.

—Isa se echará para atrás. Si la familia Morales la acepta pero la tuya no, hasta un tonto sabría a quién elegir. Habiéndose divorciado una vez, Isa será extremadamente cautelosa al considerar el matrimonio de nuevo. No se dejará llevar por el impulso; será mucho más racional y considerará muchos factores.

Cuando se supo la verdad de por qué se casó con Isabela y ella pidió el divorcio, su hermana se puso del lado de Isabela y apoyó la separación. No fue porque Sofía se hubiera vuelto buena persona, sino porque no le gustaba Isabela como esposa de su hermano y se moría de ganas de que se divorciaran.

La insistencia de Isabela en divorciarse se debió, primero, a que estaba decepcionada y había perdido toda esperanza en él, y segundo, seguramente tuvo que ver con su familia.

Aunque la actitud de su madre hacia Isabela mejoró un poco hacia el final, en el fondo seguía menospreciándola.

Lo que su madre más deseaba era que él terminara con Emilia Mendoza, pero él solo sentía un cariño de hermano por Emilia. Quizás al principio Emilia pensó en intentarlo porque ya tenía edad para casarse y su familia la presionaba.

Pero al volver al país y saber que él estaba casado, tras conocer a Isabela y enterarse de que su antiguo amor era Jimena, Emilia le dejó clara su postura a su madre: siempre sería solo la ahijada de la familia.

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