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Médico Supremo romance Capítulo 24

Mientras todos especulaban sobre la identidad de Fernando, el hombre tomó la mano de Berenice y salió paseando del restaurante. Cuando estaban a punto de llegar al auto, Berenice preguntó:

—¿Es agradable sostener mi mano?

Acercándose poco a poco a ella, Fernando bromeó con una sonrisa:

—La mano de mi novia es suave y delicada, claro que es agradable sostenerla.

Berenice se sonrojó y retiró su mano.

—Solo lo dije para protegerte. Tienes que esforzarte más si quieres que sea tu novia.

Ella era amable y encantadora, pero a veces mostraba un lado enérgico. Aunque provenía de una familia acomodada, no era condescendiente como la típica heredera. En cambio, era muy accesible. Incluso, su expresión tímida también era adorable. Fernando no pudo evitar enamorarse de ella.

—En otras palabras, ¿todavía tengo la oportunidad de conquistarte si me esfuerzo?

Los ojos de Berenice parpadearon.

—¿No dijiste que la compatibilidad de los antecedentes familiares es crucial? ¿Puedes superar todos los sentimientos de inferioridad y perseguirme sin preocuparte por las críticas de los demás?

—¿Por qué no puedo perseguirte si tengo la confianza para cerrar la brecha entre nosotros?

Considerando sus habilidades médicas y las conexiones que había construido en los últimos años, Fernando creía que podría estar a la altura de la Familia Zavala, dado el tiempo suficiente. Sin embargo, una pregunta le vino a la mente.

—Pero, no me estás dando una oportunidad solo porque una vez te salvé, ¿verdad?

Si fuera una relación basada en la gratitud, no la perseguiría, incluso si tuviera algunos sentimientos por ella. Parpadeando, Berenice respondió:

—No soy el tipo de persona que se entrega por una deuda de gratitud. Pero, no me molesta que tú me pretendas, y puedo darte una oportunidad. Entonces, ¿quieres intentar conquistarme?

Ella misma se sorprendió al decir esas palabras. En el pasado, sentía que era descarado para una chica actuar de esa manera. Sin embargo, estaba dispuesta a dar el primer paso tratándose de él. Los ojos de Fernando se iluminaron.

—Sí. Te conquistaré y te haré suplicar en el balcón, en el baño y en el suelo.

Berenice se quedó en silencio, perdida por un momento. En el instante en que percibió su significado, su rostro se encendió. Levantando la mano, abofeteó al hombre.

—¡Qué travieso! La Señora Lemus dijo que habías obtenido excelentes calificaciones y carácter desde joven. Pero, por cómo se ven las cosas ahora, habías estado fingiendo.

Sosteniendo su mano, Fernando le lanzó una sonrisa maliciosa.

—A las mujeres les encantan los chicos malos, ¿no?

Berenice se sonrojó más, lo empujó y subió al auto.

—¡Ya no te hablaré más! Además, dime Bere a partir de hoy. Si sigues hablándome con formalidad, no te daré más oportunidades para perseguirme.

—Entendido, mi futura querida.

—¡Qué travieso! Aún no soy tu querida. Eso tendrá que esperar hasta que me hayas conquistado.

Jasón, que en ese momento estaba en camino al hospital, no imaginó que su aparición llevaría a que la relación de Fernando y Berenice se volviera íntima a la velocidad del rayo. De lo contrario, estaría tan frustrado que reventaría un vaso sanguíneo.

—Eres un descarado, Fernando. Aún no me has conquistado, pero ya me estás hablando de forma tan intima. ¿No te resulta incómodo llamarme tu futura querida?

—Parece un poco incómodo. En ese caso, solo te diré cariño.

—No, no puedes hacerlo ahora. Pero, está bien cuando acepte ser tu novia.

Con sus sentimientos a la vista, Fernando y Berenice charlaron y bromearon como una pareja durante el viaje. Las manchas rojas que coloreaban su rostro permanecieron vívidas. No fue hasta que llegaron a un barrio bullicioso que Fernando dejó de bromear con ella.

—¿Este es el lugar al que querías traerme?

Era un barrio que conservaba el estilo de los años treinta y cuarenta, rodeado de zonas residenciales. Golpeándose las mejillas ardientes, Berenice instó:

—Salgamos del auto primero.

Caminaron hasta una clínica conocida como la Clínica Médica Jerónimo. En la fachada había una tienda que fusionaba dos unidades, mientras que la parte trasera constaba de un patio y una residencia. Fernando miró a Berenice con desconcierto.

—¿Por qué estamos aquí, cariño?

Capítulo 24 No me llames cariño 1

Capítulo 24 No me llames cariño 2

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