Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 790

El rostro de Magdalena se tiñó de vergüenza.

—Mamá, si te preocupa, puedo dormir en la misma habitación que tú esta noche.

Susana negó con la cabeza.

—Renato siempre hace lo que quiere, pero confío en ti.

Magdalena respondió con dulzura:

—No te preocupes, mamá, sé cómo comportarme.

Al estar en un entorno extraño, además de extrañar al pequeño Noé, Magdalena no logró conciliar el sueño. Dio vueltas en la cama hasta que decidió levantarse a beber un vaso con agua. Justo cuando estaba a punto de regresar a la cama, escuchó que tocaban la puerta.

Se giró hacia la entrada.

—¿Quién es?

La voz profunda de su esposo se escuchó en el silencio de la noche, muy baja:

—Magda, abre.

El corazón de Magdalena dio un vuelco. Susana tenía toda la razón; nadie conoce a un hijo mejor que su madre.

Se acercó a la puerta pero no la abrió; habló a través de ella:

—Ya es muy tarde, ¿qué se te ofrece?

Renato frunció el ceño del otro lado.

—Primero abre la puerta.

Ella respondió en un susurro:

—Mejor regresa a tu habitación, no vaya a ser que alguien te vea.

Desde el otro lado llegó la habitual voz profunda y tierna del hombre:

—Estoy acostumbrado a dormir contigo. Sin ti, no puedo dormir.

El corazón de Magdalena se llenó de ternura; ella sentía lo mismo. Sin embargo, Susana había sido muy clara con sus instrucciones, y no se atrevía a desobedecer. Además, estaban en un retiro espiritual. ¿Qué pasaría si rompían las reglas y sufrían el castigo de Dios?

Se apoyó contra la puerta y jugó con el dobladillo de su ropa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza