Hospital.
Lázaro no había pegado un ojo en toda la noche. Al amanecer, se paró frente a la sala de incubadoras, mirando al bebé a través del cristal.
Se quedó allí de pie durante mucho tiempo. La bata de hospital a rayas azules que llevaba lo hacía lucir algo demacrado. Doctores y enfermeras pasaban a su lado continuamente, pero él parecía inmerso en su propio mundo, mirando fijamente al niño, con una concentración absoluta.
Ese era el hijo de Magda.
Al ver a la pequeña criatura agitar sus manitas, sintió que el corazón se le ablandaba, pero al mismo tiempo le dolía.
No supo cuánto tiempo permaneció allí hasta que sus piernas se entumecieron. Sacó su celular y le tomó varias fotos al adorable bebé.
Luego, se dirigió a la habitación de Magdalena. A través del cristal de la puerta, miró hacia adentro. La mujer aún dormía profundamente en la cama, y Renato estaba sentado en una silla a su lado. El hombre le sostenía la mano, con la cabeza apoyada en el respaldo de la silla, dormido.
Originalmente, había querido mostrarle las fotos a Magdalena, pero al presenciar esa escena, esbozó una sonrisa cargada de amargura. Tras un instante, se dio la vuelta y se marchó en solitario.
Cuando Magdalena despertó, Renato todavía estaba allí. Ella parpadeó sorprendida.
—¿No fuiste a la oficina?
Renato aún llevaba la ropa del día anterior, y su traje estaba un poco arrugado. Al escucharla, curvó los labios en una sonrisa.
—Estoy de muy buen humor. No tengo ganas de trabajar.
Magdalena sonrió levemente. Esa excusa era verdaderamente irrebatible.
Durante la mañana, Susana, Fabiola y Zoraida llegaron al hospital. Zoraida llevaba un termo con un caldo nutritivo que había estado preparando desde temprano.
Las tres le preguntaron por su salud. Susana, con actitud maternal, le tomó la mano y le dijo que se concentrara en recuperarse; que cuando el bebé saliera de la incubadora, ella y Zoraida se encargarían de cuidarlo al principio para que no tuviera de qué preocuparse.
Al hablar sobre el nombre del bebé, Susana recordó lo que Don Ignacio había mencionado la noche anterior y se dirigió a Renato.

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