Entrar Via

Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 146

De vez en cuando intercambiaban un par de frases.

No con la distancia de antes, pero tampoco con la intimidad que debería tener un matrimonio.

Las otras chicas de la compañía no les quitaban los ojos de encima.

Fue entonces cuando una de ellas se animó a hablar:

—Ursi, cuando Elena nos dijo que estabas casada, casi no le creímos. ¡Hasta hoy que lo vemos en persona! ¿Él es tu esposo?

Al ser mencionada de repente, Úrsula asintió, sintiéndose un poco avergonzada:

—...Sí.

Lucio enarcó una ceja.

Miró al resto de la compañía y, con una cortesía inusual que sorprendió a todos, les hizo una leve reverencia con la cabeza.

Todas habían visto hace un rato que estaba acompañado del alcalde, así que supusieron que era alguien de mucha influencia.

Una de ellas dijo con amabilidad:

—Ya que nos encontramos, ¿por qué no vienen a cenar con nosotras?

Sin embargo, era una celebración de un grupo de chicas tras la función; no tendría sentido que un hombre se sumara.

Lucio notó que solo estaban siendo amables, así que respondió con tono neutro:

—No, gracias. Vayan ustedes.

En ese momento, el chofer ya había estacionado el auto junto a la acera.

Tomás se adelantó y le abrió la puerta a Lucio.

Lucio dijo:

—Me voy.

Úrsula agitó la mano para despedirse:

—Nos vemos.

El hombre dio dos pasos hacia el auto, pero de pronto se detuvo y regresó.

Se acercó directamente a Úrsula, le abrió el pequeño bolso que llevaba colgado del brazo y sacó una tarjeta de acceso.

Era la llave de la habitación del hotel donde Úrsula se estaba hospedando.

Lucio sostuvo la tarjeta entre dos dedos, la volteó para ver el nombre del hotel y luego se la guardó en el bolsillo de manera despreocupada:

—Hoy me quedo contigo.

—¿Por qu...

Antes de que Úrsula pudiera terminar la pregunta, el hombre se subió al auto llevándose su tarjeta.

El chofer encendió el motor.

La ventanilla bajó.

El rostro del hombre quedó a la vista:

Al entrar al elevador del hotel, Úrsula estaba en videollamada con Yara mientras mordía el popote de su bebida.

Yara, que acompañaba a Paola en la grabación de una escena nocturna, estaba completamente despierta.

Mientras el elevador subía, Úrsula sostuvo el celular frente al espejo para mostrarle su maquillaje y peinado del día:

—¿Se alcanza a ver bien?

Yara respondió:

—Se mueve un poco.

Úrsula salió del elevador y caminó por la alfombra del pasillo:

—Déjame llegar al cuarto, busco un tripié y te muestro bien.

—Vale.

Úrsula llegó a la puerta de su habitación.

Ya era bastante tarde, pero como Lucio le había quitado la tarjeta, no le quedó más remedio que tocar el timbre.

Apenas se acercó y antes de poder levantar la mano, la puerta se abrió con un clic.

Úrsula miró al hombre que apareció en la entrada. Luego, él volvió a sentarse al borde de la cama.

Aún no se había dormido; estaba frente a su laptop sobre el escritorio, respondiendo correos.

Úrsula no lo interrumpió. Entró tratando de no hacer ruido, sacó el tripié de su maleta y salió al balcón para continuar la videollamada con Yara.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro