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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 736

—¡Quédense donde están! —ordenó Wenceslao.

Observó a Rogelio con suma cautela y luego se giró hacia el hombre a su lado.

—Tiburcio, entra con tus hombres.

No importaba qué plan tuviera el líder de la Alianza del Cracker, ya estaba en sus manos.

Matarlo o torturarlo, ahora dependía de ellos.

—Sí.

Tiburcio asintió y, al instante, guio a sus subordinados, avanzando paso a paso con las armas en alto.

—Jefe... —susurraron Iván y Eliseo, poniéndose tensos al verlos entrar.

—Déjenlos venir —dijo Rogelio en voz baja, con un movimiento apenas perceptible de sus labios—. Pronto podrán ver a Aldi.

Iván y Eliseo se miraron y, tras un instante, arrojaron sus armas al suelo en silencio y las patearon lejos.

Al ver esto, Tiburcio y sus hombres aceleraron el paso y corrieron hacia Rogelio.

—¡No te muevas!

Un hombre le apuntó con el arma a la nuca y le ordenó a un compañero:

—Espósenlo.

—Sí.

Dos hombres sacaron unas esposas especiales y se acercaron a Rogelio con cautela.

Conocían muy bien los métodos del líder de la Alianza del Cracker; incluso Fantasma casi había caído en sus manos.

Pero, para su sorpresa, mientras los dos hombres dudaban, el temido líder de la Alianza del Cracker extendió las manos por voluntad propia.

—Si me esposan, ¿podré ir a su base?

—¿Eh?

Los dos hombres, profundamente impactados, miraron instintivamente a Tiburcio, que tampoco sabía qué decir.

Tiburcio, pensando que la situación era bastante extraña, le esposó las manos a Rogelio rápidamente.

«Vaya. ¿De verdad no se resiste?», pensó.

—¡Pum!

Para mayor seguridad, Tiburcio empujó a Rogelio con fuerza contra una esquina.

El cuerpo alto y erguido del hombre se estrelló contra la dura pared, produciendo un sonido sordo y desagradable.

—¡Ustedes...!

Iván y Eliseo palidecieron e intentaron avanzar, pero las armas del Submundo se lo impidieron.

—¿Fantasma está en la base principal? —continuó—. ¿Regresó ayer?

De nuevo, nadie le hizo caso.

—¿Cómo está de ánimo? —Rogelio se mordió el labio, preguntando con extrema cautela—. ¿Ha comido bien?

—¡Amordácenlo!

Wenceslao no pudo soportarlo más y sacó una cinta adhesiva para sellarle la boca a Rogelio.

«¿Qué le pasa a este tipo? ¿Preocupado por si Fantasma está feliz? ¿Por si ha comido? ¡Se supone que son enemigos mortales! Maldito viejo, te estás pasando de la raya», pensó Wenceslao.

Un momento.

Wenceslao se detuvo un par de segundos, dándose cuenta de algo de repente.

«No puede ser que... ¿Acaso Fantasma reveló su verdadera identidad mientras rescataba a Sombra y el líder de la Alianza del Cracker se enamoró de ella?», se preguntó horrorizado. «¿Un sapo queriendo casarse con una princesa? ¡Eso es más aterrador que una historia de terror!».

***

En la base principal del Submundo.

Rogelio ni siquiera pudo ver a Fantasma; lo encerraron directamente en un cuarto oscuro.

—¿Cuándo podré ver a su líder?

—¿Qué asunto tienes con Fantasma? —le preguntó Wenceslao, mirándolo con frialdad.

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