Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 684

En la residencia Luminara.

Eva, mientras arreglaba los platos, observaba discretamente a las dos personas sentadas frente a frente, comiendo en silencio.

«¿Habrán discutido?», pensó. «Pero no oí nada».

—Señorita Carrillo, su sopa —dijo Eva, dejando el tazón en la mesa, y le advirtió en voz baja—: Cuidado, está caliente.

—Gracias, Eva.

Aldana sonrió levemente. Mientras tomaba la sopa, miró al hombre que tenía enfrente y, sintiéndose un poco culpable, movió sus labios rosados para decir:

—La próxima semana puede que tenga que ir al extranjero por unos días.

—¿Mmm?

Rogelio, que justo estaba pensando en cómo encontrar una excusa, levantó la vista de inmediato al oír a la joven.

—¿A qué país? ¿Qué tienes que hacer?

—A Monteluna.

Aldana dejó la cuchara y empezó a mordisquear una alita de pollo, respondiendo de forma poco clara:

—Plácido va a participar en la final del Campeonato Mundial de Programación. Estaba un poco nervioso por ir solo, así que me pidió que lo acompañara.

¿Monteluna?

Era una coincidencia increíble.

El cuerpo de Rogelio se tensó, y un destello de sorpresa imperceptible cruzó sus ojos. Con voz ronca, preguntó:

—¿Más o menos cuándo te vas?

—Salimos el viernes.

A Aldana no se le daba bien mentir, así que bajó la cabeza para concentrarse en su alita de pollo, evitando su mirada de forma natural.

—La competencia es el sábado, el fin de semana, ejem… descansaremos un poco y supongo que volveremos el lunes.

—Come más despacio.

Rogelio tomó una servilleta y le limpió una migaja de la comisura de los labios, diciéndole con ternura:

—Justamente la próxima semana también tengo un viaje de negocios a Monteluna.

Aldana levantó la vista, mirándolo con extrañeza.

—¿Tú también vas a Monteluna?

—Sí —respondió Rogelio, curvando sus finos labios en una ligera sonrisa—. ¿No es una gran coincidencia?

»El consorcio tiene un acuerdo muy importante que requiere que vaya a negociar en persona.

»La fecha cae justo el fin de semana.

»Cuando termine de negociar, podemos volver juntos el lunes.

—Ah.

Aldana miró fijamente a Rogelio, y se dio cuenta de que su historia sonaba bastante creíble.

Pero…

¿Cómo podía ser precisamente Monteluna?

[Plácido: Aldana, ¿quiénes son esos hombres vestidos de negro que están en la puerta? Dicen que los enviaste tú a recogerme.]

[¿Quién usa un Rolls-Royce para recoger a alguien? En mi vida he visto un coche tan lujoso.]

Aldana no pudo evitar sonreír y respondió de inmediato:

[No se preocupe, solo sígalos hasta el aeropuerto.]

[Plácido: Solo dijiste que pagarías mi pasaje y el hotel. Este coche que has contratado, ¿no tendré que pagarlo yo, verdad?]

Aldana se quedó sin palabras.

Era la primera vez que conocía a alguien más tacaño que ella.

***

Llegaron al aeropuerto con antelación.

Para evitar que la identidad de Rogelio causara problemas innecesarios, tuvieron que entrar en la sala VIP.

Aldana esperó a Plácido en la entrada.

Poco después, Plácido llegó al aeropuerto, empujando su maleta y mirando el coche cada tres pasos.

—Aldana, este coche es una maravilla. ¿Cuánto cuesta el viaje?

—No cuesta nada.

Aldana esbozó una sonrisa y respondió con sinceridad:

—Trajiste todos tus documentos, ¿verdad?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector