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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 669

—¿En serio?

Aldana sonrió y dijo amablemente: —Entonces come todo lo que quieras.

—Sí, sí, sí.

Brunilda asintió enérgicamente y comió varias cucharadas más, sintiéndose completamente satisfecha.

—Por cierto...

Cuando casi había terminado, Brunilda sacó de su bolso un hermoso álbum de fotos. Estaba lleno de fotos de sus competencias de años anteriores.

Las fotos eran realmente buenas.

—Demon, ¿podrías firmarme la portada?

Brunilda miró a Aldana con expectación y empezó a hablar sin parar: —Voy a todas tus competencias.

Pero era una lástima.

En cuanto terminaba la competencia, Demon desaparecía tan rápido que nunca tuvo la oportunidad de conocerla.

—Claro.

Aldana tomó un bolígrafo y firmó con su nombre, diciendo en voz baja: —Puedes llamarme Aldana o Demon, como prefieras.

—¡Genial, genial!

Cuanto más miraba Brunilda a Aldana, más le gustaba. No pudo evitar decir: —Aldana, tienes bastantes hermanos, ¿verdad?

—Sí.

Aldana respondió por inercia, todavía concentrada en la firma.

—Ya veo.

Brunilda frunció los labios. Antes había pensado en pedirle a la joven que fuera su ahijada.

Pero quién iba a decir...

Que resultaría ser la famosa Demon.

¿Ser su ahijada?

No parecía muy apropiado.

Quizás...

—Aldana...

Brunilda se humedeció los labios y dijo con una gran sonrisa: —Nos hemos encontrado tantas veces que se podría decir que es el destino. ¿Qué tal si somos amigas?

—De acuerdo.

Rogelio se acercó a Aldana y, al bajar la vista, vio la caja que ella sostenía en sus manos.

—Me lo regaló la señora Brunilda, mi nueva amiga.

Aldana dijo en voz baja mientras abría lentamente la caja. —Dice que es una joya barata que trajo del extranjero.

Pero quién lo hubiera imaginado...

Al abrir la caja y ver lo que había dentro, la mirada de Aldana se congeló de repente.

Esa pulsera era la obra maestra de un famoso diseñador extranjero, una pieza que rara vez se ponía a la venta.

¿Y Brunilda llamaba a una pulsera de varios millones una joya barata?

¿Y se la regalaba así como si nada?

—¿Tu nueva amiga?

Rogelio se acercó con la mochila de la joven, la sujetó suavemente por la cintura y sonrió. —Parece que le caes muy bien a esa señora.

—Es mi fan.

Aldana cerró la caja, pensando en encontrar la oportunidad de devolvérsela. —Pero nos hicimos amigas. Ahora es mi... mejor amiga.

Un regalo tan caro no podía aceptarlo sin más.

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