Atenea, estudio de diseño.
Aldana acababa de entrar cuando recibió una llamada de Andrea, del Instituto Altamira.
—Aldana Carrillo, las noticias en internet...
[¿Y ahora qué noticias?].
[Un día tras otro, ¿por qué tengo tantas noticias?].
Aldana dijo: “Un momento”. Luego, abrió su teléfono y, al ver la palabra “trampa”, sintió una punzada en las sienes.
[¿No pueden ser un poco más originales?].
[Si saco la máxima puntuación, es porque hice trampa o porque alguien me ayudó. ¿No se les ocurre nada más?].
[Por ejemplo: que soy una diosa con un coeficiente intelectual de más de 300].
—¿Cómo está la escuela? —Aldana cerró la página, puso el teléfono en altavoz sobre la mesa y bebió un vaso de agua de un trago.
—La entrada está llena de periodistas —la voz de Andrea sonaba apagada y ronca—. Los números de teléfono de todos los profesores se han filtrado. Hemos recibido innumerables llamadas de acoso, exigiéndonos que demos una explicación a todos los estudiantes.
—Pero los profesores confiamos en ti.
Andrea intentó no transmitir demasiada negatividad y consoló a Aldana con voz suave:
—Nosotros nos encargaremos de los rumores en internet, no dejaremos que te traten injustamente.
[¿Encargarse?].
[A esta panda de idiotas sin cerebro no se les convencerá hasta que se les restrieguen las pruebas en la cara].
—Dejad que yo me encargue —dijo Aldana, dejando el vaso de agua. Su voz era grave y relajada.
—¿Cómo piensas encargarte? —preguntó Andrea, alarmada y confundida.
—Mañana daré una conferencia de prensa —dijo Aldana después de pensarlo unos segundos, optando por el método más simple y directo—. El lugar será... el campo de deportes del Instituto Altamira.
El campo era grande, tenía mucha capacidad y era perfecto para acoger a los curiosos.
—¿Eh?
Andrea no entendía nada.
—Profesora, haz lo que te digo —Aldana abrió un cajón y sacó una pulsera de sándalo a medio terminar—. Nos vemos mañana a las dos de la tarde en la escuela.
—Está bien.
Después de tanto tiempo, Andrea y los demás profesores ya conocían el carácter de Aldana.
[Félix]: [Los internautas de hoy en día no andan muy bien de la cabeza. Ya sabes, soy médico y nunca miento].
[Aldana]: [Eso también es verdad].
[Wilfredo]: [¿Qué perro periodista ha difundido el rumor de la trampa? Lo atropello con mi moto].
[Aldana]: [No, si se estropea me daría pena].
[Wilfredo]: [No te preocupes, tu hermano aguanta el golpe].
[Aldana]: [Me da pena la moto].
La asociación de carreras había comprado recientemente un lote de motos nuevas que habían costado un dineral, y a Aldana le dolía en el alma.
[Wilfredo]: [¡Realmente eres mi hermana!].
Aldana esbozó una media sonrisa y dijo seriamente:
[Aldana]: [Ya está, es una tontería, puedo manejarlo yo sola].
La fortaleza mental de su hermana era impresionante. Sus tres hermanos se habían preocupado en vano. Pero...
Sentían una gran curiosidad por saber cómo iba a demostrar la veracidad de sus resultados y callar las malas lenguas en la conferencia de prensa.

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