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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 434

Se detenía en cada pregunta menos de medio minuto y luego escribía la respuesta rápidamente.

Ni siquiera inventando se podían escribir tantas palabras.

Y luego la redacción.

El supervisor que patrullaba por el aula echó un vistazo furtivo.

La introducción era realmente buena.

Además, parecía que tenía una tarjeta de memoria en la cabeza; no necesitaba pensar ni detenerse a reflexionar.

Su caligrafía era hermosa y pulcra, sin ninguna pausa.

¿Una redacción que a otros les llevaba una hora, ella la hizo en veinte minutos?

Si no fuera porque no podía quedarse mucho tiempo junto a un estudiante, le habría encantado ver cómo había respondido a las preguntas anteriores.

Sonó la campana del final.

Todos se levantaron y los profesores pasaron a recoger las hojas de respuestas y los cuadernillos de preguntas.

Cuando le tocó el turno a Aldana, el supervisor arqueó una ceja, con una expresión de asombro.

Al ver la reacción del supervisor, Clara y Lucrecia se miraron.

No vieron la hoja de respuestas, pero sí vieron de reojo el cuadernillo de preguntas.

Estaba impecable.

No había ni una sola marca o tachadura.

Ambas sonrieron.

A juzgar por la reacción del supervisor, Aldana seguramente había dejado muchas preguntas en blanco.

Al terminar, Aldana guardó su estuche en el bolsillo de su ropa y salió a grandes zancadas.

—Camina tan rápido, seguro que es por vergüenza.

Lucrecia la miró por la espalda y se burló con frialdad.

Realmente no entendía si su abuelo estaba ciego en aquel entonces...

¿Cómo pudo elogiar a alguien así, diciendo que era inteligente?

Y encima dijo que el futuro de Aldana sería brillante y que, pasara lo que pasara, no debían ofenderla.

Que el futuro de la familia Mendes dependía de ella.

Ahora, viéndola, era un caso perdido, una auténtica broma.

***

En la puerta de la escuela.

Bajo la sombra de un gran árbol, estaba aparcada una espaciosa autocaravana.

Después de responder, volvió a levantar la cabeza y arqueó una ceja. —¿No me vas a preguntar qué tal me ha ido en el examen?

—¿Hace falta preguntar?

Rogelio cogió una servilleta y le limpió la comisura de los labios con un tono cariñoso. —El ciento cincuenta es el límite de la puntuación del examen, no el de Aldi.

Aldana parpadeó. Realmente no podía rebatir eso.

Después de almorzar, Aldana se tumbó en la cama para descansar, pero no conseguía dormirse.

Rogelio tuvo que cerrar su portátil y sentarse a su lado. Con su voz magnética, le dijo: —Duerme, te despertaré cuando sea la hora.

—Mmm.

La joven se acercó un poco a él y cerró los ojos con tranquilidad.

Poco después, su respiración se volvió suave y regular.

Rogelio le arropó bien, sacó su teléfono y vio un titular en las tendencias de Instagram.

#LaHermanaDeLeonardoValenciaSeDuermeEnPlenoExamen

#AldanaSeDerrumba

***

Y también,

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