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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1978

¿Trampa?

Al escuchar el grito de Hernán, todas las miradas se clavaron de inmediato en Lourdes.

Todos los presentes querían el Sector 5 y, lógicamente, les molestaba que terminara en manos de otra persona.

La mayoría solo quería ver arder el mundo, felices de enturbiar las aguas todo lo posible.

—El ladrón juzga por su condición... jamás había visto algo igual.

El gerente tenía el rostro rojo de ira. Apretó los puños y le susurró a Lourdes:

—Jefa, ¿quiere que saquemos a la luz los tratos sucios de Hernán y el Ministro Vargas?

—No.

Lourdes lo detuvo con expresión severa.

—El Ministro trabaja para el Mandatario. Es él quien debe decidir qué hacer con sus subordinados.

Si ella exponía la verdad ahora mismo, ¿no sería eso una falta de respeto hacia el propio Mandatario?

—¡Entendido! —asintió el gerente, dándole la razón.

Al ver que Lourdes guardaba silencio, Hernán se volvió aún más engreído y alzó más la voz:

—¡Esto es el colmo! El Sector 5 está bajo la jurisdicción del Ministro Vargas. Si él no firmó el documento, ¿quién más en este país tiene la autoridad para decidir a quién se le otorgan las tierras?

—Señorita Yáñez, ¿no quiere compartir con todos nosotros su secreto para ganar licitaciones?

—Sí, ¿qué está pasando aquí?

Los demás asistentes comenzaron a susurrar entre ellos.

Algunos decían que Lourdes había usado influencias indebidas para romper las reglas de la licitación.

Otros exigían que se anulara el resultado.

La conclusión general era que el Sector 5 no debía quedar en sus manos.

El lugar se convirtió en un caos.

El funcionario, sin poder tolerarlo más, tomó el micrófono y volvió a hablar:

—¿Quieren ver el documento oficial, verdad?

Todos alzaron la vista hacia el estrado.

Vieron cómo el funcionario ponía el documento frente a una cámara para que su contenido se proyectara en la pantalla gigante.

Efectivamente, la firma no pertenecía al Ministro Vargas.

Sin embargo...

Al leer la firma real, todos abrieron los ojos como platos.

¿Acaso estaban viendo mal?

Allí estaban plasmadas, con trazos firmes y majestuosos, las letras del nombre: "Lázaro".

Lourdes también estaba asombrada. Pensaba que el Mandatario le encargaría el asunto a algún alto funcionario.

¡Jamás imaginó que él mismo lo firmaría!

Los rumores externos eran falsos, completamente falsos.

¡El Mandatario era un pan de Dios!

—Señor Mendoza, ¿se le ofrece algo más? —Al verlo paralizado, el encargado preguntó con recelo—: ¿Tiene usted algún problema con el documento firmado por el Mandatario?

—N-no.

Por más prepotente que fuera, Hernán no se atrevía a desafiar al hombre más poderoso del continente.

Negó con la cabeza y se sentó, consumido por la rabia y la humillación.

Lourdes subió al escenario, recibió el certificado de adjudicación del Sector 5 y sonrió radiante.

Esa tierra ya era suya.

***

Finalizó la licitación.

Mientras Lourdes se dirigía al estacionamiento, se topó de frente con Hernán.

—¡No sabía que la señorita Yáñez tuviera unos contactos tan extraordinarios como para seducir al propio Mandatario!

Hernán no solo había perdido cien millones y el dinero de los sobornos al Ministro Vargas, sino que se había quedado con las manos vacías.

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