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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1975

Sangre fría, implacable, cruel... Se decía que había asesinado a su propio padre y hermano...

En resumen, un monstruo sin corazón.

Y de una persona así, Zenón aseguraba que era «muy tolerante».

¿Estarían equivocados los rumores?

¡O tal vez Zenón simplemente no se atrevía a decir la verdad!

—Entonces...

Lourdes hizo una pausa y preguntó con mucha cautela:

—Si de verdad le hubiéramos dado el "chico mantenido" de regalo, ¿le habría gustado?

La comisura de los labios de Zenón tembló. Tuvo que pellizcarse el muslo para responder con total seriedad:

—El Mandatario es un hombre completamente normal. ¡Normal en absolutamente todos los sentidos!

—Ah~

Lourdes lo entendió al instante y se tocó el cabello con torpeza.

—¡Un malentendido! ¡Fue todo un malentendido!

Menos mal que no llegó a regalarle nada. De lo contrario, habría sido su fin.

—Así es.

Zenón sonrió y dijo:

—La licitación está a punto de comenzar y debo regresar. Solo puedo acompañarla hasta aquí.

—No lo interrumpo más.

Lourdes se despidió con la mano.

Una vez que Zenón desapareció de su vista, el gerente se atrevió a hablar:

—Jefa, ¿metí la pata?

—Solo espero que el Mandatario no sea de los que guardan rencor. —Lourdes apretó los labios y suspiró levemente—. Andando, vamos a la licitación.

En ese momento.

Faltaban menos de treinta minutos para la presentación.

Llegarían justo a tiempo.

***

En la sala de reuniones.

Zenón estaba de pie frente al sofá, escuchando con atención las instrucciones de Darío.

El Sector 5 se le otorgaría a la señorita Yáñez.

El Ministro de Tierras sería destituido e investigado.

Quedaba prohibida la construcción de nuevos crematorios en Bravaria durante los próximos tres años.

Los fondos destinados a los orfanatos se triplicarían.

—Entendido.

—Es la primera vez que veo a mi queridísimo hermano, el hombre que no le teme a nada ni a nadie, aterrado por una mujer.

—Joven Camilo, ¿cuándo actuaremos?

—No hay prisa.

Camilo agitó su copa de vino y sonrió con cinismo.

—Los preparativos del proyecto casi están listos. Te aseguro que esta vez, Darío no podrá levantarse.

Habían ordenado que todos los materiales de construcción del proyecto de Darío fueran reemplazados por los de peor calidad.

Llegado el momento, el edificio se derrumbaría ante los ojos de todo el mundo.

Los obreros que estuvieran arriba no tendrían escapatoria.

Decenas de vidas perdidas... ¿Cómo lo iba a justificar Darío?

Al no poder dar explicaciones, no le quedaría más remedio que renunciar a su cargo.

Para entonces, su propio proyecto estaría terminado a la perfección, y la gente sabría a quién apoyar.

Tarde o temprano, recuperaría el puesto de Mandatario.

En cuanto a Lourdes Yáñez...

Al recordar a esa mujer, de belleza pura pero a la vez increíblemente seductora, Camilo pasó la lengua por sus molares. En el fondo de sus ojos brilló un deseo perverso.

Darío la amaba con locura. Si la secuestraba y la mantenía encerrada a su lado, torturándola día y noche...

¡Seguro que eso le dolería mucho más que si simplemente lo matara!

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