— Mis únicas intenciones es tener a mis hijos cerca y cuidarte después de la cesárea, eso es lo menos que puedo hacer después de que pasaste todo el embarazo tu sola, ahora deja de estar cuestionando todo y métete a la cama, yo me encargaré de todo — El CEO, aunque era muy seguro de si mismo y en el trabajo era capaz de hacer cosas maravillosas, dos bebés de días de nacidos por supuesto que lo iban a sobrepasar
Ambos niños lloraban ya de mucha hambre y tenían el pañal mojado
— Donovan, trae a un bebé aquí, le daré de comer de mi seno mientras que tú le das el biberón al otro niño — El padre estaba siendo rebasado pese a su gran destreza
— Es que no lo entiendo, ¿por qué los dos lloran al mismo tiempo? además son muy impacientes, no me esperan a que haga las cosas, las quieren al momento, y al bebé del trajecito blanco no lo podia callar hasta que le cambié el pañal, pero no hacía mucho que ya lo había cambiado, es muy exigente, además... ¿Qué piensas llamarlos bebé uno y bebé dos? no has mencionado si ya los nombraste, ¿Lo hiciste? quiero saber
— No, es que... si les he buscado, hay unos nombres muy lindos que tengo en mente, Pablo y Luis, por ejemplo
— Hmmm.... no me agradan, les pondré un nombre que vaya con su estatus, al de trajecito blanco y exigente lo nombraremos Dominic y al de trajecito azúl que es muy impaciente, a él lo nombraré Doménico
— ¿Por qué vas a nombrar tu a mis hijos? no hiciste nada para que llegaran al mundo
— ¿Qué no? ¿Quién te los puso a los mellizos en el vientre, mujer? ¿Acaso ya lo olvidaste? fué esa noche, la vez que llovía, yo había llegado de una reunión en la que había bebido demasiado, entre justo a esta habitación y te tomé
A Adriana se le pusieron las mejillas calientes, como olvidar esa noche en la que el padre de sus hijos se había mostrado tan apasionado como nunca antes con ella, él la había besado tanto, cosa que el siempre evitó hacer
— Si, si, si, pero... no hay necesidad de entrar en detalles, me gustan los nombres... los llamaremos así — El nerviosismo de la bella pelinegra al recordar esa noche y estar de nuevo en la habitación que había compartido con esa bestia fría y cruel
— Los bebés ya se han calmado, debes descansar, hay algo que necesites, ¿Agua, algún analgésico?
— No, las pastillas no me toca hasta la mañana, estoy... — Adriana bostezó, estoy muy cansada, voy a dormir un poco
— Está bien, yo estaré pendiente, — El CEO, se quedó observando un poco más a sus hijos, ellos dormían plácidamente, le tranquilizaba que estaban bajo su techo y su cuidado, entonces envío un mensaje a su abuelo
— *Abuelo, ven a casa, hay algo muy importante que debo decirte, es una buena sorpresa, P.D. Donovan*
Al día siguiente la mansión ya estaba en movimiento, las mucamas, cocineras y el chef de confianza de los Lombardi, ya preparaban el desayuno, el CEO bajó ya listo para ir a la compañía, desayunara y vería unos pendientes antes
Carlos, el mayordomo de la residencia Lombardi, era quien se encargaba de que todo funcionara como un reloj, Donovan, era bastante estricto con su personal, no permitía tuteos, faltas o que hicieran mal su trabajo
— Señor Lombardi, ¿dígame cuáles son sus órdenes? apenas me enteré que la señora Lombardi, acaba de tener a sus mellizos hace pocos días, déjeme felicitarlo por eso
— Gracias, Carlos, se que lo dices de corazón, estás sin mi órdenes, quiero que la madre de mis hijos sea tratada como la señora de la casa, que atiendan todas sus necesidades son importar cual sea o lo que pida, yo estaré trabajando así que quiero que se sigan mis instrucciones al pie de la letra y sobre todo, que si ella se atreve a querer marcharse de la mansión, me llames y no la dejes salir de aquí, ¿Entendido?
— Por supuesto señor, se hará todo como usted quiere
— Ella está descansando ahora, pero apenas despierte le llevan el desayuno, no debe mal pasarse por qué está amamantando y está bastante delgada, tengo citadas a un par de niñeras que le ayudarán con el cuidado de los mellizos
— ¿Usted se va a encargar de entrevistarlas? — El mayordomo preguntaba porque él siempre se encargaba de entrevistar al personal
— Está vez lo haré yo, Carlos, quiere saber quién estará a cargo del cuidado delos mellizos, mis hijos, todavía me cuesta asimilar que soy padre
— Sí, lo imagino, ¿Y como se siente con eso, señor Lombardi?
— Es un poco extraño, aunque no los esperaba, soy el padre más dichoso, mis mellizos son adorables...

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