El médico de la familia había examinado al bebé Domenico, minuciosamente, era un valioso niño Lombardi, resultó que estaba un poco resfriado, hizo pronto una receta que el personal se encargo de ir a la farmacia a surtir
— Señora Lombardi, si sigue al pie de la letra mis indicaciones, el bebé pronto va a estar bien, no se angustie, es normal que los niños se resfríen...
— Doctor, ¡¿cómo está mi hijo?! ¿Necesita ser llevado al hospital? quiero verlo, ¿Qué es lo que tiene?
— CEO Lombardi, tranquilo, él pequeño Domenico, se ha resfriado, es algo muy común, pero como es casi un recién nacido, debemos aumentar sus cuidados, no dejarle el pañal mucho tiempo mojado, no bajar la temperatura del aire acondicionado demasiado, y sobre todo estar pendiente de su respiración, si esto escala a una neumonía... podríamos perderlo, que la madre lo alimente lo más posible de su seno, eso le ayudará a subir sus defensas
— Estaremos muy pendientes de él, tenga el teléfono a la mano por si se necesita que regrese
— Por supuesto, ya he dejado indicaciones a su esposa y a las nanas, apenas lleguen con la medicina hay que administrarsela, ya le están poniendo compresas frías en la frente
El CEO, ya no escuchó más, terminó de entrar en la habitación de los mellizos y buscó al gemelo enfermo, él estaba despierto, se movía y lloriqueaba como si le doliera algo, no estaba como antes, tranquilo y cómodo
— Hey campeón, ¿Cómo estás? papá ya está aquí, estaba en una junta, de haber sabido que te sentías mal, habría venido mucho antes, ven aquí, voy a arrullarte
El mellizo hacia ruiditos como quejándose, el CEO, deseaba poder ser él quién estuviera enfermo en lugar de su bebé
Adriana, caminó hasta el con un poco de dificultad, sentía dolor pero no le importaba, la salud de su hijo era más importante que todo y que ella misma
por fortuna el sirviente llegó en ese momento con la medicina y se las entregó, ya podían medicar al mellizo para que mejorara
— Donovan, tú sostenlo y yo le doy las gotas a Domenico, ya pronto te vas a sentir mejor, mi cielo — La madre, se mostraba muy cariñosa con el niño, ella se había angustiado bastante, como madre primeriza todo era nuevo y se mortificaba mucho más, los padres así lo hicieron, el bebé tosió un poco pero al final tragó el líquido, el padre lo abrazó a su pecho, era tan pequeño, tan frágil, se sentía impotente de no poder hacer más, en ese momento Donovan, volteó a ver a su esposa y recordó que no debería estar levantada
— ¡Adriana, regresa a la habitación y métete a la cama, tú no debes estar haciendo movimientos bruscos, la cesárea se puede abrir!
— ¡No, quiero estar aquí con mi bebé, no puedo dejarlo aquí enfermo, soy su madre, Donovan, quiero cuidarlo, vigilar su fiebre!
— ¡No seas testaruda, enfermo Domenico, y si tú vuelves a recaer, en lugar de ayudar vas a complicar más las cosas, carajo, tienes que cuidar tu salud!

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