Entrar Via

LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 74

Clara se fue a la cafetería de enfrente.

—Vaya, vaya, pero si es la señora Velasco...

La voz sarcástica sonó a sus espaldas.

Al girarse, Clara vio a tres mujeres atractivas que caminaban directo hacia ella.

Llevaban ropa ligera, maquillaje impecable y unos rostros idénticos a los de las modelos de internet.

De hecho, a simple vista, Clara tardó un buen rato en distinguir quién era quién.

Evidentemente venían de ir de compras; cada una cargaba varias bolsas de diseñador en las manos.

Una tarde muy productiva.

—¿Se les ofrece algo?

Clara nunca tenía mucha paciencia con la gente que no conocía bien, así que su expresión se mantuvo fría y distante.

Para las tres chicas, esa actitud fue interpretada como la amargura de la señora Velasco, que estaba a punto de ser desechada.

—¿Qué pasa? ¿Ya ni siquiera se te puede saludar? —La chica que iba al frente miró a Clara de pies a cabeza y soltó una carcajada burlona—. Oye, Clara, sin afán de ofender, ¡pero qué cara tan dura tienes! Estás a nada de divorciarte, ¡y todavía te atreves a responder cuando te llaman señora Velasco!

¿Qué les pasaba?

A Clara le dio gracia la situación.

—Fueron ustedes las que me llamaron señora Velasco, ¿no? Si ustedes se atreven a llamarme así, ¿por qué yo no habría de responder? —Clara se recostó en la silla—. Además, estoy a punto de divorciarme, lo que significa que aún sigo casada.

Mientras no hubiera firmado los papeles finales, seguía siendo la esposa legítima.

Las tres lo entendieron a la perfección.

Se miraron entre ellas y sonrieron con malicia.

—No irás a creer que por más que ruegues y te arrastres, él se va a compadecer y no se va a divorciar, ¿verdad?

—Así es, Paulina ya regresó, así que a ti solo te queda este último mes de lujos y comodidades.

—Si yo fuera tú, agacharía la cabeza y me portaría bien para que el próximo mes, cuando todos te den la espalda, no seas el hazmerreír de toda la ciudad.

Una tras otra, las pullas no cesaban.

Clara entendió todo.

Estaban ahí para defender el honor de Paulina.

Si siendo ella la señora Velasco estas chismosas se atrevían a burlarse en su cara...

El mes que viene, cuando estuviera divorciada, ¿acaso se juntarían en pandilla para pisotearla?

—Se las ve muy apuradas haciendo el trabajo sucio; ¿tienen miedo de que si no se apuran, no podrán ser las amigas íntimas de la nueva señora Velasco? —Clara se cruzó de brazos y sonrió con ironía—. Pero, ¿quién les dio la confianza para creer que, solo porque Paulina volvió, yo me voy a quedar en la calle?

Alguna de ellas pensó en ese periodo legal de reflexión en el que, si una de las partes no está de acuerdo, el divorcio no puede proceder.

Otra recordó a los mellizos.

Las tres pusieron cara de furia por la terquedad de Clara.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL