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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 36

Mujer tonta, ¿acaso no se daba cuenta de que esa señora bonita era súper falsa?

Él estaba dibujando una ballena, y ella, como si fuera daltónica, le pasó un marcador verde.

Era obvio que a ella no le gustaba dibujar, pero ahí estaba, fingiendo que le encantaba jugar con él.

Igualita que su tía de la familia Soler, puras falsedades.

Además, ¿de dónde sacaba que era bonita?

Andrés se quedó callado.

Clara no se dio por vencida y le dio otro toquecito en el brazo.

—¿Te gusta Disney? Mañana vamos a ir, ¡es mucho mejor que cualquier parque de diversiones!

—¿Disney? —La emocionada vocecita de Silvia resonó por todo el auto—. Mamá, ¿me van a dejar tomarme una foto con el zorro rosa?

—¡Por supuesto que sí! —Clara le pellizcó suavemente la nariz—. ¡Mañana vas a ser tú la estrellita del parque, Silvia!

—¿Y hoy?

—Hoy... hoy vamos a ir a la playa a pescar pececitos, recoger conchas y jugar con la arena...

—¡Guau! ¡Te quiero, mamá!

Cerca de las doce, la sesión matutina de la reunión concluyó entre fuertes aplausos.

Antes de que se vaciara la sala, un montón de gente ya rodeaba a Vicente.

—Señor Velasco, su discurso fue excelente, ¿habría forma de agendar una entrevista exclusiva con usted?

Vicente: ...

—Señor Velasco, ¡a nuestro director general le encantaría invitarlo a visitar nuestra empresa!

Vicente: ...

Apenas logró respirar un poco cuando entró al restaurante. Vicente levantó la vista y vio a varios directivos de la organización.

Después de unas copas de vino, la conversación en la mesa se volvió mucho más relajada.

El presidente Luján, sentado junto a Vicente, le dijo con una gran sonrisa:

—Me enteré de que vino acompañado de su esposa. Supongo que asistirá a la gala de esta noche, ¿verdad?

A Paulina le dio un vuelco el corazón.

Había vivido en el extranjero durante cinco años, y al regresar, le dieron el cargo de vicepresidenta en la empresa de su familia.

Pero ninguno de los presentes la conocía. Todos pensaban que era la secretaria de Vicente o alguna alta ejecutiva del Grupo Velasco.

Estaba segura de que Vicente no dejaría que una tonta como Clara fuera a la gala; después de todo, el riesgo de un papelón era demasiado alto.

Así que ella sería, sin duda, la candidata ideal para acompañarlo.

Como esperaba, Vicente declinó la invitación con cortesía.

—No podrá asistir.

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