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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 1

—Mamá, ¿dónde está mi hermanita? Tú... no la habrás abandonado, ¿verdad?

Ante esa voz infantil, tan clara como llena de sorpresa, a Clara Quintero le tembló la comisura de los labios.

Llevaba veintiséis años de vida sin siquiera haberle dado la mano a un hombre. ¿De dónde había salido un hijo tan grande?

Clara fijó la vista, perdiéndose por un instante en sus pensamientos.

¿Quién era?

¿Dónde estaba?

Frente a ella, de pie sobre los escalones, había un niño de unos tres o cuatro años vestido con un elegante trajecito formal.

Un niño guapísimo, como sacado de un comercial de televisión.

Detrás del pequeño, se alzaba una casa blanca de tres pisos, discreta pero innegablemente lujosa.

Al levantar un poco más la vista, Clara vio la placa en la entrada de la casa.

Calle de la Colina 1.

¡Pum!

Un estallido resonó en la mente de Clara.

Entonces, ella... ¿había transmigrado dentro de un libro?

—Andrés... —llamó una voz profunda y suave desde el interior de la casa.

Los pensamientos de Clara se detuvieron en seco.

Al levantar la mirada, vio a un hombre cruzando el umbral de la puerta principal.

¡Guau!

Los ojos de Clara se iluminaron y se quedó pasmada por un segundo.

El hombre medía más de un metro noventa, con una mirada fría y penetrante. Sus facciones eran tan esculpidas que parecía tener ascendencia extranjera, y su mandíbula estaba más marcada que el futuro profesional de ella.

Vestido con un impecable traje negro y camisa blanca, el hombre caminaba mientras se ajustaba el nudo de la corbata.

Su mirada bajó hacia esos dedos largos, rectos y elegantes. Clara, que siempre había tenido debilidad por las manos hermosas, no pudo evitar tragar saliva.

Al verla, la expresión del hombre cambió ligeramente.

Con hombros anchos, cintura estrecha y piernas largas, bajó los escalones en un par de zancadas.

—¿Por qué estás sola? ¿Dónde está Silvia?

Al ver de cerca ese rostro que parecía tallado por los mismísimos dioses, y luego mirar al niño a su lado, que era una réplica exacta en miniatura...

En un instante, Clara lo entendió todo.

El hombre y el niño frente a ella eran los protagonistas de la novela que había estado leyendo: Vicente Velasco y su hijo, Andrés Velasco.

Capítulo 1 1

Capítulo 1 2

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