Desde la salida del hotel, Patrick había estado siguiendo a Nicole muy de cerca, tomó un taxi que lo dejó en un enorme y lujoso edificio, sede de una empresa.
Él bajó del taxi siguiendo los pasos de Nicole, pero sin dejarse ver, la vio subirse en un ascensor, le preguntó a un vigilante por el piso del personal directivo y tomó otro ascensor a un costado para subir.
El último piso era el gerencial, contaba con pocas y espaciosas oficinas distribuidas con instalaciones de lujo, Patrick recordaba que Nicole le había mencionado que su esposo era el CEO de la compañía, así que se dirigió a la oficina principal.
Allí tenía que estar Nicole, pero cuando ya llegaba a la puerta, Patrick fue detenido por la voz de una mujer.
— ¡Señor!, ¡¿quién es usted?!, ¡¿a dónde cree que va?! — Voceo la dama, Patrick volteó sorprendido, parecía ser la secretaria del tal Walter Gibson.
— Eh, yo… Lamento llegar así, pero… — Patrick se acercó al escritorio de la mujer, quien lo miraba ceñuda. — Vengo con Nicole, ella me dijo que estaría en la oficina de su esposo…
— Usted no puede entrar, el señor Gibson está ocupado ahora mismo… — Explicaba la secretaría, cuando por el pasillo sonaron unos tacones, estaba llegando otra mujer.
Tanto Patrick como la secretaria voltearon al escuchar el taconeo, era una joven bonita la que había llegado, Patrick lo tenía que admitir, sin embargo, ese aire prepotente y orgulloso con el que caminaba, la hacía ver bastante antipática.
Por lo menos eso fue lo que sintió Patrick.
La sonriente mujer miró a Patrick de arriba para abajo, esbozó una tenue sonrisa ladeada y se detuvo frente a la puerta del tal Walter, sosteniendo la perilla para abrir, como si se tratara de la propia dueña.
— Disculpe, señorita Johnson, pero el señor Gibson se encuentra ahora mismo ocupado, no puede pasar… — Le anunció la secretaria con algo de ansiedad y levantándose de su asiento.
La chica solo elevó una ceja con antipatía y abrió la puerta de la oficina de par en par, ignorando por completo a la secretaria.
«Grosera…», sopesó Patrick, ante la actitud de esa mujer.
— Oh, lo siento cariño… Pensé que… Pensé que estabas solo… No sabía que estabas ocupado… — Se escuchó la voz de esa mujer al entrar en la oficina de Walter.
«Es una mentirosa», completó Patrick entre pensamientos, apenas escucho la hipocresía de las palabras de la mujer, cuando en realidad la secretaria le había avisado que su jefe estaba ocupado.
Y no solo por eso Patrick supo que era mala persona, «¿esa mujer llamó “cariño” al tal Walter?, ¿podría ser que eran familia?, no, la secretaria la llamó por otro apellido», eso quería decir que era la amante del esposo de Nicole y, ¿tenía el descaro de pavonearse por la empresa como si fuera la esposa?
Para la buena suerte de Patrick, esa desagradable mujer había dejado la puerta de la oficina abierta de par en par, por lo que él pudo escuchar casi todo lo que decían, logrando descubrir lo mal que trataban a Nicole.
Su esposo decía que Nicole era una manipuladora, que ella lo había obligado a casarse, pero… Por la forma en que él la trataban a ella y la humillaba, era fácil deducir quienes eran los realmente malvados.


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