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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 701

Gavin insistió:

—¿Qué pasó exactamente? Es imposible que Ofelia esté mintiendo, y tampoco pudo haber ido sola a Lomas del Valle.

¿Habría sido David?

Pero él no haría algo como eso.

A fin de cuentas, había hecho pública su relación con Evelynn, dejando en claro que no tenía intenciones de divorciarse, así que no se molestaría en armar tanto enredo.

Entonces, ¿quién podía ser? Alguien que conociera tan bien sus movimientos y todo el asunto entre Ofelia y David, capaz de instalar a la chica en Lomas del Valle con tanta facilidad.

—Gavin, no le menciones esta conversación a David. Hablamos luego.

Al dejar el celular, Esmeralda soltó un suspiro de cansancio.

¿Qué pretendía esa persona al hacer esto? ¿Iba contra ella o contra David? Pero, al final del día, ¿qué daño podía hacer una chica como Ofelia?

Por otro lado, en Evergreen Capital.

David acababa de terminar una reunión y, al regresar a su oficina, recibió una llamada de Gavin.

Aunque Gavin no sabía los detalles exactos, por lo que Evelynn le había dicho pudo intuir que alguien había llevado a Ofelia a Lomas del Valle a espaldas de ambos, y que David seguramente creía que era obra de Evelynn, lo que podría generarle resentimiento.

Probablemente el objetivo de quien estuviera detrás era causar problemas entre ellos. Aunque, claro, no es que se tuvieran mucha confianza; pero como había sido él quien mandó a Ofelia a San Pedro, también lo estaban metiendo en el problema.

Y sobre todo, no quería que culparan a Evelynn.

Por eso, no le hizo caso a Esmeralda y llamó directamente a David. En cuanto contestaron, habló sin rodeos:

—David, fui yo quien mandó a alguien a llevar a Ofelia a San Pedro para que buscara a Evelynn.

Al escuchar la confesión, el apuesto rostro de David permaneció frío e impasible, sin mostrar sorpresa alguna. No dijo nada y esperó a que el otro siguiera hablando.

—En cuanto a por qué terminó viviendo en tu casa, será mejor que lo investigues por tu cuenta. Evelynn no tiene nada que ver.

David se recargó en el sofá y, con un tono indescifrable, preguntó:

—Ella te llamó. ¿Qué te dijo?

—¿Cuándo regresaste a San Pedro?

Enzo se sentó frente a él y respondió:

—Hace dos días.

—¿Cómo resolviste las cosas? —preguntó David.

Enzo lo miró y, con tono tranquilo, dijo:

—Con respecto a lo de Clara, diría que asumiste tu responsabilidad.

David esbozó una leve sonrisa sin decir palabra.

—Lo que realmente quiero saber ahora es... ¿qué sientes en el fondo por Esme? —preguntó Enzo, con una seriedad absoluta.

David le sostuvo la mirada.

—Lo que pasa entre nosotros no se puede juzgar simplemente hablando de sentimientos.

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