Entrar Via

La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 692

Rafael le dijo en tono paternal:

—Si de verdad quieres mantener tu matrimonio con Esmeralda y que dure, para que Isa crezca en un buen ambiente, primero tienes que aprender lo que es el respeto. El matrimonio no se trata de quién controla a quién, sino de apoyo y respeto mutuo. De lo contrario, tarde o temprano la vas a volver loca.

David escuchó las palabras de Rafael con una leve sonrisa en los labios y comentó:

—Habla la voz de la experiencia.

Rafael se rio.

—Por eso, deberías pedirme más consejos con humildad. No seré egoísta y te enseñaré. Mírame, yo ya tengo la parejita.

David soltó una pequeña carcajada.

—¿No piensan ir por el tercero?

—Con dos es suficiente —respondió Rafael—. El embarazo es muy pesado para las mujeres.

—Sin duda, eres un buen marido.

Rafael lo miró fijamente.

—No hace falta que tú me lo digas.

David sonrió sin decir nada.

—¡Papá!

Isa e Iris salieron de la habitación.

Isa corrió a abrazar a su padre. David extendió los brazos, la acomodó en su regazo y la miró con ternura.

—¿Por qué salieron? ¿No estaban cuidando a su hermanito?

Isa miró a su papá y respondió:

—El hermanito ya se durmió. Mi mamá y la mamá de Iris están platicando, así que salimos a jugar.

Rafael sugirió:

—Vamos a llevar a las niñas a dar la vuelta en lo que ellas terminan de platicar.

David asintió.

Rafael fue a la habitación a avisarle a Olivia y, de paso, le entregó el regalo de cortesía que David les había dado; adentro venía una tarjeta bancaria.

—¡Órale, vayan con cuidado! —respondió ella.

—Sí, quédense platicando tranquilas.

Isa pidió:

—Mamá, quiero ver las fotos de tu celular otra vez.

Al escucharla, Esmeralda entendió a qué se refería. Un par de días atrás, mientras Isa jugaba con su celular, de pura casualidad había encontrado la galería de fotos.

Ahí tenía guardada una sesión de fotos artísticas de su embarazo que se había tomado como recuerdo.

Cuando Isa las vio, le hizo muchas preguntas con gran asombro.

Esmeralda le acarició la cabeza y le dijo:

—Ya las viste, mi amor. Ya no hace falta verlas.

—¡No! Yo quiero verlas —insistió Isa.

David intervino y preguntó:

—¿Cuáles fotos?

Isa miró a su papá y le explicó:

—Son fotos de cuando yo todavía estaba en la panza de mamá. Ella dice que yo me portaba muy bien cuando estaba ahí adentro. Oye, papá, ¿por qué tú no saliste en las fotos con mamá?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea