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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 688

Enzo subió.

Al llegar a la oficina, vio a Gabriel y a Camilo, se acercó y los saludó:

—Doctor Loyola, señor Arriaga.

Gabriel asintió con la cabeza y preguntó:

—Señor Catalán, ¿se le ofrece algo?

Enzo asintió y respondió:

—Me gustaría platicar a solas con el doctor Loyola.

Gabriel apartó la mirada y vio a Camilo.

Camilo se levantó.

—Está bien, platiquen. Yo me voy a trabajar.

Dicho esto.

Salió de la oficina.

Apenas salió, vio a Paula Nájera caminando hacia ellos y se le acercó para preguntarle:

—¿Pasa algo?

—Tengo un documento que el doctor Loyola necesita revisar —respondió Paula.

—A ver, préstamelo.

Paula se lo entregó.

Camilo lo tomó, hojeó un par de páginas para darle un vistazo rápido y dijo:

—Ahorita tiene visitas. Ve a hacer tus cosas y búscalo al rato.

Paula miró hacia la oficina y preguntó:

—¿Vino Enzo?

Camilo asintió.

Paula frunció el ceño ligeramente.

—¿A qué vino?

Al ver su reacción, Camilo no pudo evitar sonreír de lado.

—Ya pasaron tantos años, ¿y todavía te enojas al mencionarlo? ¿Tan difícil es soltarlo?

Paula le lanzó una mirada fulminante a Camilo y le dijo:

—¿Qué tonterías estás diciendo?

Sin decir más.

Dio media vuelta y se alejó a paso rápido.

Enzo le dio las gracias.

—¿Ya resolvió sus asuntos en Valdemar, señor Catalán?

Enzo se había quedado en Valdemar no solo para atender cuestiones de trabajo, sino principalmente para resolver el problema de Clara. Había sido muy claro con Inés Catalán: Romeo no era alguien fácil de manejar. En Valdemar había mejores opciones de matrimonio para Clara, e incluso le había propuesto un par de candidatos para que lo pensara.

A pesar de todo, Inés seguía confiando en Enzo.

Había hablado con Carmelo, pero al parecer las condiciones que ofrecía Romeo eran demasiado tentadoras, así que Carmelo no había dado su brazo a torcer. Además, como Clara sabía perfectamente que ya no tenía ninguna oportunidad con David, estaba empecinada en casarse con Romeo.

Por más que Inés intentara convencerla, no servía de nada.

Cuando Enzo habló con Clara, ella hizo un berrinche tremendo y se empeñó en llevarle la contraria.

Dentro de la familia Santana también había quienes tenían sus dudas sobre esa unión.

Por lo tanto, la situación interna de la familia Santana estaba bastante tensa.

Enzo ya no tenía nada más que decir al respecto.

Si la familia Santana decidía aliarse con Romeo, Enzo no se tentaría el corazón para acabar con ellos en el futuro.

Enzo tomó su taza y le dio un sorbo antes de hablar:

—Ya casi. Cambiando de tema, ¿qué opina el doctor Loyola sobre el hecho de que David y Evelynn hayan hecho pública su relación?

Gabriel miró a Enzo y le preguntó:

—¿Puedo saber por qué le importan tanto los asuntos de Evelynn, señor Catalán?

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