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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 686

Durante los siguientes dos días.

Esmeralda no fue a trabajar.

Isa faltó al kínder para quedarse en casa acompañando a su mamá.

Abril se llevó a Lidia y también se quedaron temporalmente en la casa de la familia de la Garza.

A Valentina esto le cayó de maravilla; con la casa llena y tanto alboroto, era menos probable que a Esme le diera por pensar de más.

Por otro lado, David se quedó a dormir en su oficina de Evergreen Capital en lugar de ir a Lomas del Valle. Tenía demasiado trabajo acumulado, pero la verdadera razón era que necesitaba solucionar todo el despapaye que se armó tras hacer pública su relación con Esmeralda.

Aunque habían logrado controlar el escándalo y en internet nadie hablaba de eso, en el mundo real la tormenta seguía a todo lo que daba.

En la reunión de la junta directiva.

Doña Antonella y Marcelo Montes estuvieron presentes.

El tema que más sacó chispas fue el puesto de Esmeralda como directora de inversiones en Inversiones Gracia. Para los directivos, el hecho de que David hubiera sacrificado ganancias de Evergreen Capital en favor de esa empresa se debía únicamente a la presencia de Esmeralda ahí. Pensaban que ella le había lavado el cerebro.

Así que, siendo la esposa de David, exigían que Esmeralda no siguiera ocupando ningún cargo en la competencia.

En el fondo, doña Antonella no estaba de acuerdo en lo absoluto con lo que había hecho David.

Por supuesto.

Conocía bastante bien las capacidades y el carácter de su nieto, así que no le quedó más remedio que hacerse de la vista gorda. Hoy en día, todo Evergreen Capital le pertenecía a él, y ella ya no tenía el poder para decirle qué hacer.

Los demás directivos pensaron que, con la presencia de la señora, podrían obligar a David a rendir cuentas. Pero ella no le hizo ni un solo reproche.

Y Marcelo tampoco abrió la boca.

Estaba claro que David era el único capaz de meter en cintura a esos viejos mañosos de la junta.

—Si ya no hay nada más que discutir, ¡damos por terminada la reunión de hoy! —concluyó ella.

Sin atreverse a chistar, los presentes se despidieron y empezaron a salir uno por uno.

En la sala solo quedaron doña Antonella, David y Marcelo.

La abuela miró a David y le advirtió en un tono bastante serio:

—David, los temores de los socios tienen fundamento. Me imagino que tú tampoco quieres que Esmeralda se quede en Inversiones Gracia. Para no darle largas al asunto y evitarnos broncas, lo mejor es que lo resuelvas cuanto antes.

El chisme sobre el matrimonio de Esmeralda y David seguía en boca de todos y era el tema favorito de las pláticas de sobremesa en la alta sociedad.

Antes, nadie sabía quién era la mamá de la hija de David. Ahora que todo se había aclarado, la única duda que les quedaba era cómo diablos se habían casado y en qué momento lo habían hecho.

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