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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 678

Después de platicar con ellos, Esmeralda se levantó y salió de la oficina.

Camilo miró a Gabriel.

—¿Crees que David haga pública su relación con Esme? —preguntó.

Si David hacía pública su relación con Esmeralda, sin duda causaría un gran revuelo, y, por supuesto, aclararía de manera natural los rumores recientes.

Pero, una vez que se hiciera público...

La posición de Esmeralda en Inversiones Gracia inevitablemente atraería muchas críticas.

Gabriel tenía muy mal semblante.

Camilo sabía que eso era lo que más le preocupaba.

David se negaba rotundamente a divorciarse e incluso había hecho una enorme concesión por ella. Aunque resultaba bastante frustrante, había cedido suficientes beneficios como para dejar clara su postura respecto a su matrimonio con Esme.

Por un momento...

Camilo solo pudo soltar un suspiro, sin saber qué decir.

Si David quería hacerlo público, nadie podría detenerlo.

Haberse cruzado con David había sido la perdición de Esmeralda.

Pero Esmeralda también se había convertido en la perdición de otros.

Así que, sin importar si eras hombre o mujer, podías enamorarte de muchas personas, podías entregar el cuerpo, pero nunca debías entregar el corazón.

A las dos de la tarde.

Esmeralda y Cecilia se citaron en un club privado sumamente discreto.

Esmeralda llegó primero.

Cecilia llegó diez minutos tarde.

—Perdón, se me hizo tarde —dijo.

Esmeralda bajó su taza de café y le dijo:

—Toma asiento.

Cecilia se sentó frente a ella con una postura elegante. Le hizo una seña al mesero para pedir un café y luego miró a Esmeralda.

—Es raro que me invites a salir. ¿Pasó algo?

Esmeralda la miró a los ojos directamente.

—¿Ya viste las noticias? —preguntó.

—Sí, las vi —respondió Cecilia.

Se miraron frente a frente.

El ambiente se sumió en un tenso silencio.

El mesero trajo el café.

El intenso aroma llenó el aire.

Esmeralda habló lentamente:

—Supongo que la colaboración de tu padre con Santa Valeria Inversiones va muy bien, ¿no?

Cecilia frunció el ceño de forma casi imperceptible, aunque mantuvo su postura elegante.

—¿Qué quieres decir con eso?

Esmeralda esbozó una sonrisa que no llegó a sus ojos.

—Por cómo preguntas, veo que no sabes que tu padre está usando esa alianza con Santa Valeria Inversiones para desviar fondos de manera ilegal.

Por muy fuerte que fuera la coraza emocional de Cecilia, fue casi imposible mantener la calma al escuchar aquellas palabras.

La familia Torres llevaba décadas metida en negocios turbios, y, naturalmente, buscaban la forma de mover su dinero oculto. Al hacer este tipo de cosas, se aseguraban de sobornar a todos los implicados; era imposible que algo se filtrara. Incluso si las autoridades investigaban, sin pruebas contundentes no encontrarían nada.

Aunque Esmeralda supiera un par de cosas, lo más probable era que estuviera blofeando. Sin embargo, al mencionar directamente a Santa Valeria Inversiones y el movimiento de capitales, quedaba claro que sabía mucho más que cualquiera.

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