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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 676

David mantuvo la vista al frente y respondió con un tono completamente sereno:

—Nunca esperé que me lo agradecieras.

Mientras hablaba, estiró el brazo para tomarle la mano.

Esmeralda intentó apartarse por instinto, pero David la sujetó con firmeza, mirándola con unos ojos oscuros e insondables.

—Ya te lo dije. Gabriel te hizo un gran favor en el pasado, y yo puedo pagarle esa deuda por ti.

Esmeralda frunció el ceño profundamente y dejó escapar una risa fría.

—¿De verdad quieres ayudar, o tu única intención es humillarlo?

David soltó su mano y replicó:

—Si Gabriel es lo suficientemente seguro de sí mismo, no tiene por qué sentirse humillado. Si se siente así, es solo porque el beneficio que obtiene aún no es lo bastante grande.

Esmeralda apretó los puños, con la respiración entrecortada por el coraje.

—David... ¿a quién intentas pisotear realmente?

La voz de David se tornó aún más grave:

—Esmeralda, no tengo ninguna necesidad de renunciar al acuerdo con TC ni a la inversión en NovaCore solo para humillar a alguien. Eres la primera persona por la que he estado dispuesto a pagar un precio tan alto.

Esmeralda se quedó mirando al hombre frente a ella, que tenía una expresión completamente seria. Por un instante, no supo distinguir si le estaba diciendo la verdad o si era otra mentira.

Sin embargo, había algo de lo que estaba completamente segura: David jamás haría un sacrificio que no le reportara algún tipo de beneficio.

—¿Entonces se supone que debo sentirme halagada? —preguntó.

David respondió con total naturalidad:

—Cómo te sientas al respecto es algo que solo te concierne a ti. No puedo obligarte a sentir nada.

Esmeralda siguió clavando sus ojos en él, apretando los dedos casi sin darse cuenta.

El ambiente se sumió en un tenso silencio.

Mientras cruzaban miradas, parecía como si el hombre pudiera leer de inmediato todas las emociones ocultas en el corazón de la mujer. Sin embargo, los ojos de él seguían siendo un abismo oscuro e impenetrable, imposible de descifrar.

Desde entonces, a todos les había quedado clarísimo que David no toleraba que se cuestionaran sus decisiones. Su excepcional capacidad intelectual y su actitud implacable eran suficientes para intimidar a cualquiera en su compañía. Como manejaba los negocios externos con la misma brutalidad, siempre había mucha gente esperando verlo tropezar. Cualquier mínimo error por su parte podía ser aprovechado por sus detractores para armar un escándalo.

Por eso, ahora que las cosas se habían salido de proporción, él tenía la obligación de dar la cara y ofrecer una explicación.

En cuanto colgó.

Entró otra llamada, esta vez de doña Antonella.

—Abuela, en la noche iré a la casa y platicamos de eso —dijo él antes de colgar.

Esmeralda no supo qué decir.

David pasó primero a dejar a Esmeralda a la casa de la familia de la Garza.

Una vez adentro, Esmeralda se arregló y les avisó a Manolo y Valentina que saldría de nuevo.

Ya instalada en su propio auto.

Esmeralda encendió su celular personal, un equipo donde solo tenía registrados a familiares y amigos cercanos. Tenía llamadas perdidas y mensajes de Gabriel, así como una llamada de Santiago Montes, quien últimamente andaba de viaje de negocios en el extranjero.

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