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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1167

Jorge asintió y dijo:

—Ya que las cosas llegaron a este punto, que él decida lo que quiera.

—¡Abuelo!

David y Esmeralda entraron por la puerta acompañados de Isa.

Jorge se adelantó, se inclinó y tomó a su nieta en brazos.

Isa le dio un sonoro beso en la mejilla al abuelo y, abrazándolo por el cuello, le dijo:

—Hace mucho que no veía al abuelo, Isa te extrañó muchísimo.

Jorge le rozó cariñosamente la naricita y respondió con ternura:

—El abuelo también extrañó a Isa. ¿Por qué no vienes a jugar a casa del abuelo durante las vacaciones del Día de la Independencia?

Sin embargo, Isa de pronto dudó y respondió:

—Abuelo, mamá tiene un hermanito en la panza, así que Isa tiene que cuidarla.

Jorge soltó una carcajada.

—Isa es una niña muy buena.

David dio un paso adelante, le acarició la cabecita a la niña y dijo:

—Entonces hoy dedícate a acompañar bien a tu bisabuela, y a tus abuelos.

Isa miró a su papá con sus enormes ojos parpadeantes y preguntó:

—¿Papá va a tener una cita con mamá?

David sonrió.

—¡Así es!

Isa aceptó de inmediato:

—¡Sí!

El ambiente era sumamente cálido y armonioso.

Al verlos, Doña Antonella no paraba de sonreír.

El mayordomo se acercó y anunció:

—Señora, el almuerzo está listo.

—Perfecto, vamos a comer primero —dijo la abuela.

Marisa ayudó a Doña Antonella a caminar hacia el comedor, Jorge llevaba a Isa en brazos, y David se acercó al lado de Esmeralda, pasándole el brazo por la cintura.

—Vamos.

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