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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1164

David solo dejó escapar un leve suspiro.

—Ya que eres tan lista, ¿puedes adivinar de qué se trata el problema?

—¿Acaso hace falta adivinarlo? Ese día te veías como si quisieras estrangularme; definitivamente, no debes ser un buen tipo —dijo Esmeralda.

La sonrisa en los labios de David se hizo más pronunciada.

—Lo admito, no soy un buen tipo. Y si en el futuro te atreves a estar con otro hombre, me enojaré muchísimo más.

Esmeralda frunció ligeramente el ceño.

—¿Entonces tú eres muy fiel?

—No tienes idea del precio que he pagado por ti —respondió David.

Esmeralda lo miró, se quedó en silencio por un instante y luego dijo:

—Si no quieres decírmelo, no importa. De todos modos, cuando recupere la memoria, lo sabré por mí misma.

David curvó los labios y, sin más, la levantó en brazos.

Esmeralda se sobresaltó.

—David, bájame. Puedo caminar sola.

David solo le dirigió una mirada, sin la menor intención de soltarla, y salió del estudio llevándola en brazos hasta la habitación principal. Isa dormía en medio de la cama gigante.

David depositó a Esmeralda en la cama y dijo:

—Me iré a bañar primero.

Al día siguiente.

A las diez de la mañana.

Después de arreglarse.

David se preparó para llevar a Esmeralda e Isa a la mansión de los Montes.

Viola se acercó.

—Señor Montes, Esmeralda.

Sentía que no estaba bien que ella siguiera viviendo allí por mucho tiempo, pero no sabía qué otra cosa hacer. Miró a Esmeralda y notó que algo no estaba bien, era como si ya no la reconociera.

—En un momento vendrá Santi a recogerte —dijo David.

Viola se sorprendió por un instante, y luego asintió.

—Está bien.

David apartó la mirada y le dijo a Esmeralda:

—¡Vámonos!

Isa agitó la mano despidiéndose de Viola.

Viola sonrió.

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