Esmeralda terminó el trozo de pastel que tenía en la mano y dijo con voz calmada:
—Tu hermano ciertamente no tiene intención de lastimarme. El hecho de que no recuerde nada ahora mismo debe estar relacionado con él.
Cintia guardó silencio, asintiendo tácitamente.
—Solo me da curiosidad saber por qué me encerró aquí y me hizo perder la memoria.
Al escuchar las palabras de Esmeralda, Cintia preguntó intrigada:
—¿Acaso el señor Loyola no se lo dijo?
—Dijo que lo entendería el día que recuperara mis recuerdos —respondió Esmeralda.
Como ahora no recordaba nada, era lógico que no pudiera explicárselo de manera clara y que probablemente ella tampoco lo entendiera.
Solo que no sabía cuánto tiempo tendría que quedarse allí, y eso le generaba una inquietud indescriptible. A menudo soñaba con una niña hermosa; tenía muchísimas ganas de verla y abrazarla.
Cintia apretó los labios y se disculpó:
—Tampoco sé cómo explicárselo.
Esmeralda dejó escapar un suspiro. De todos modos, el profesor había dicho que no se quedarían allí por mucho más tiempo.
Supuso que cuando saliera de ahí, recordaría todo y lo entendería, así que no siguió insistiendo.
Ambas se quedaron en silencio. Esmeralda terminó el pastel de su plato; últimamente tenía muy buen apetito.
Cintia la observaba en silencio. Acababa de enterarse por las empleadas de que estaba embarazada, y mirándola con detenimiento, sí se notaba un poco.
¡El bebé debía ser de David Montes!
Si fuera de Gabriel, probablemente él no estaría actuando con tanta frialdad y compostura.
Pero por ahora, parecía que David aún no lo sabía.
Cintia tampoco profundizó en las razones detrás de todo eso.
—¿Quiere salir a caminar un rato? —sugirió Cintia.
Esmeralda no se negó y asintió.
Bajaron al primer piso.
Gabriel estaba sentado en la sala, leyendo el periódico para pasar el tiempo.
Como todas las señales estaban bloqueadas y no había internet, alguien traía diariamente los periódicos con las noticias más recientes. Sin embargo, no había ninguna mención sobre la situación de la familia Quintana.
Cuando Esmeralda despertaba, él solía acompañarla a caminar por la propiedad. Cuando ella dormía, él leía o hacía ejercicio solo.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...