Las palabras de Paula no tomaron a Enzo por sorpresa; en el fondo, ya había deducido lo que estaba ocurriendo.
—Entendido —respondió él simplemente.
Paula colgó la llamada con el corazón encogido de angustia.
Camilo intentó sonar calmado.
—Lo único que nos queda es esperar y ver cómo se desarrollan las cosas.
—Pero, ¿qué es lo que realmente busca Cristian? —insistió Paula.
—Cristian es el único de la línea principal de los Quintana. Si no hace un movimiento drástico y se arriesga a destruir todo para reconstruirlo, el futuro de esa familia caerá en manos de las ramas secundarias. Desde siempre, el nuevo orden solo nace a partir del caos más absoluto.
Paula frunció el ceño, con la mirada oscurecida.
—Pero al declarar la guerra y ganarse a David como enemigo... ¿acaso no teme que lo destroce en el futuro?
—En este mundo no hay amistades eternas, solo intereses permanentes —sentenció Camilo con crudeza—. Todo dependerá de cómo Cristian maneje las piezas en el tablero de ahora en adelante.
Paula dejó escapar un suspiro de resignación. A lo largo de su carrera había sido testigo de incontables masacres corporativas donde las familias adineradas se arrancaban los ojos entre sí por dinero y poder, sin dudar en arruinar o mandar a la cárcel a sus propios parientes.
Pero el nivel de brutalidad y la escala del plan maestro de Cristian era algo que nunca antes había presenciado. A los ojos de la prensa y del público, todo parecía en perfecta calma; no había ni el menor indicio en las noticias. Sin embargo, en la élite, las cabezas ya estaban rodando.
—Solo ruego porque Esmeralda y el doctor Loyola estén a salvo... —susurró Paula.
—Tranquila, estoy seguro de que están bien. No te mortifiques tanto.
Paula asintió en silencio.
Tras colgar con ella, Enzo buscó el contacto de David y presionó el botón de llamada. La línea no alcanzó a dar el primer tono antes de que David la rechazara bruscamente.
Al ver la pantalla de su celular indicando que la llamada había sido cortada, la respiración de Enzo se volvió pesada.
—A Lomas del Valle —le ordenó a su chófer.
Cuando llegó a la propiedad, David aún no había regresado.
La sala estaba vacía, y la enorme casa desprendía un aura lúgubre y desolada.
La niñera, al verlo entrar, se acercó a recibirlo.
—Señor Enzo, ¿qué lo trae por aquí a esta hora?
—¿Y la pequeña Isa? —preguntó él.
—La niña acaba de subir a su habitación para dormir.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...