David tomó la copa de vino y, con una voz tan gélida como el hielo, soltó:
—Director Quintana, si tiene algo que decir, dígalo directamente. Ahorrémonos las vueltas.
Era obvio que el hombre estaba de un humor de perros.
Mauricio no perdió el tiempo con más formalidades. Su objetivo al buscar a David era claro y urgente: la cacería de brujas que Cristian había desatado estaba dinamitando sus fuentes de dinero, y eso afectaba de lleno los negocios que mantenía con el propio David.
Por lo tanto, necesitaba armar una estrategia conjunta de inmediato.
Recordaba que David había mencionado que su mujer estaba prisionera por culpa de Cristian. Y repasando la situación, estaba claro que la única persona capaz de poner a David de rodillas era Esmeralda.
Pero también había escuchado ciertos rumores. En los bajos fondos se decía que ya habían firmado los papeles de divorcio en secreto. El mismo David siempre había mostrado un profundo asco por su esposa, y todos sabían de sus amoríos descarados con Clara después de la boda. En los últimos días, Mauricio había mandado a escarbar en esa historia.
Resulta que Esmeralda había estado cinco años viviendo en el extranjero. Desde que empezó a trabajar en Inversiones Gracia, los chismes sobre ella y Gabriel no paraban de circular.
Incluso dentro de su propia oficina se comentaba que su relación con Gabriel era mucho más que profesional.
Cuando el río suena, piedras trae. Era imposible que ambos estuvieran tan cerca y mantuvieran una relación puramente inocente.
Además, Esmeralda había iniciado los trámites de divorcio el año anterior; seguro ya estaba desesperada por irse a los brazos de otro hombre.
Entonces, ¿por qué David expuso todo su drama matrimonial al público? Mauricio dedujo que solo se trataba del orgullo tóxico y la posesividad de un hombre poderoso. La enemistad a muerte entre David y Gabriel era un secreto a voces. A ningún hombre en su posición le haría gracia ver a su esposa corriendo a los brazos de su peor enemigo. Era una cuestión de ego y dominación.
Para Mauricio, el escándalo mediático que David había armado no era una muestra de amor desesperado, sino una sucia táctica para destruir moralmente a Gabriel y obligarlos a separarse. La manipulación de los medios lo dejaba clarísimo.
Si esa teoría era cierta, David no amaba realmente a Esmeralda. Y si no le importaba, entonces existía el inmenso riesgo de que David y Cristian hubieran pactado por debajo de la mesa. Quizás la supuesta hostilidad entre ellos era solo puro teatro para engañarlo a él.
Sin embargo, sus espías le habían confirmado que Cristian sí había secuestrado a Esmeralda.
Por eso, además de pedirle ayuda para sus propios negocios, quería poner a prueba los límites de David.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...