David llevaba la mochila de Isa en una mano y con la otra sostenía la mano de la niña mientras salían de la escuela.
Matías los vio desde la entrada, donde estaba esperando.
—Tío Matías —lo llamó Isa al verlo.
David clavó su mirada oscura en Matías y su expresión se ensombreció levemente.
Isa se acercó a él.
—Tío Matías, ¿dónde está mi mamá?
Matías bajó la mirada hacia Isa y le respondió con respeto.
—La mamá de la señorita Isabella está hoy en la Universidad de San Pedro, vine a buscarla para llevarla allí.
—¿Qué está haciendo mamá en la universidad?
—Asiste a un intercambio académico, ya debería estar por terminar.
Isa levantó la vista hacia su padre.
—¡Papá, vamos a buscar a mamá!
Isa se subió al auto detrás de David.
Una vez dentro, Matías hizo una llamada para informarle la situación a Esmeralda.
—El señor Montes vino a recoger a la señorita Isabella, y ella me dijo que se irán a la universidad a buscarla.
—Bien, ya estoy enterada —respondió Esmeralda.
Colgó el teléfono.
Gabriel Loyola se acercó a ella.
—¿Ya fuiste por Isa?
—David fue a buscarla a la escuela, no sé si vengan para acá —dijo Esmeralda.
El seminario ya había terminado, así que solo le quedaba esperar a Isa para ir juntas a cenar a la casa de la familia de la Garza.
—Entonces esperemos un poco.
—Sí.
Mientras caminaban hacia el estacionamiento, se encontraron con Cintia Quintana.
—Señora de la Garza, señor Loyola.
Cintia se acercó a saludarlos con iniciativa.
—Señorita Quintana, cuánto tiempo sin verla, ¿cómo ha estado? —preguntó Esmeralda con una sonrisa.
—Bastante bien —respondió Cintia.
Mientras se dirigían al estacionamiento, Esmeralda se lo explicó todo.
—Es cierto que mientras más alta es la posición de una persona, más secretos oscuros tiene... Me pregunto cómo estará Viola Paz ahora.
También pensó en Santi, no sabía si habían vuelto a comunicarse. Aparte de la vez que lo vio en el funeral, no había vuelto a cruzarse con él en la villa durante todo este tiempo.
Según lo que le había comentado Álvaro, él tampoco lo había visto últimamente, seguramente porque estaba muy ocupado.
—He escuchado un par de cosas sobre la familia Quintana. Mientras la chica esté bien, no hay de qué preocuparse, aunque parece que David Montes decidió intervenir —dijo Gabriel.
Eso era algo que la tenía bastante confundida.
Anteriormente, David le había advertido que no se metiera en problemas que no le incumbían. Considerando su relación con Cristian Quintana, lo lógico sería que no interfiriera en sus asuntos personales, ¿por qué lo habría hecho? ¿Habría sido por Santi?
—Bueno, es asunto suyo de todos modos.
No tenía ganas de indagar más en el tema.
Llegaron al estacionamiento.
Isa aún no la había llamado, y no estaba segura de si David la llevaría hasta allí.
Esmeralda se subió al auto de Gabriel y esperaron cerca de la entrada de la universidad.
Diez minutos después.
Esmeralda notó por el espejo retrovisor que un Rolls-Royce se detenía lentamente; abrió la puerta de inmediato y se bajó del auto. La puerta del Rolls-Royce se abrió, Isa bajó primero y David la siguió de cerca.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...