La señora Núñez dejó su taza de té sobre la mesa y comentó con serenidad:
—La señorita Serrano me dijo que vino a hablar conmigo sobre lo que hay entre ustedes dos.
Como no entendía qué más podría haber entre ustedes que yo no supiera ya, preferí pedirte que vinieras.
Federico, con el semblante sombrío, caminó hasta sentarse junto a la señora Núñez. Apartó la mirada de Regina con total frialdad.
—¿Y qué demonios podría haber entre nosotros?
La señora Núñez soltó un «ah» en tono de fingida sorpresa y luego clavó la mirada en Regina.
—Pues la señorita Serrano me pidió que les diera mi bendición. Asegura que ustedes dos se aman de verdad.
La expresión de Federico se descompuso de inmediato.
Levantó la vista y fulminó a Regina con la mirada.
Regina, pálida como un fantasma, reunió todo el valor que le quedaba para sostenerle la mirada.
—Federico, te juro que puedo enfrentar cualquier obstáculo. Ya no voy a acobardarme como lo hice en el pasado.
Una chispa de hostilidad brilló en los ojos de Federico.
—¿Acaso te hablo en otro idioma? —espetó con voz ronca.
Regina se quedó pasmada.
Con la mirada helada, Federico sacó su celular de inmediato y marcó el número de su asistente, Andrés.
—Publica un comunicado de inmediato. Aclara en todas las redes que no tengo la más mínima relación con Regina.
Y de ahora en adelante, si algún medio se atreve a poner mi nombre junto al de ella en un mismo artículo, mándales una advertencia legal.
El cuerpo de Regina dio una fuerte sacudida.
Alzó la mirada, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.
Pero no solo le salió el tiro por la culata, sino que él empezó a salir con una mujer tras otra.
En ese entonces, ella sabía perfectamente que esas relaciones no significaban nada para Federico, así que nunca perdió la calma.
Sin embargo, todo cambió cuando se hizo público el compromiso entre Federico y Jimena Calvo; fue entonces cuando el pánico se apoderó de ella.
Nunca se imaginó que Federico aceptaría casarse con Jimena solo por obedecer a la señora Núñez.
En el fondo, siempre guardó la esperanza de que recapacitara.
Incluso cuando Jimena y él se divorciaron, Regina seguía convencida de que ocupaba un lugar especial en el corazón de Federico.
Pero ahora que él la rechazaba de una forma tan tajante y pública, el pánico la había consumido por completo.
La señora Núñez, que había presenciado todo en silencio, comentó con tranquilidad:
—Señorita Serrano, ¿le quedó claro lo que acaba de decir Federico? Si gusta, le pido que se lo repita otra vez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...