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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1076

De regreso a casa, Jairo iba revisando en el celular las discusiones en internet sobre Carlos y Teresa.

Ahora la atención del público se había centrado en cómo Teresa había sido elegida a última hora como presentadora.

Incluso habían descubierto que antes había sido secretaria de Héctor.

Como Grupo Central y Grupo Altamira siempre habían mantenido una mala relación, empezó a sospecharse que todo aquello había sido una trampa de Grupo Central contra Carlos.

Después de todo, no hacía mucho, un conocido empresario del sector tecnológico había sido víctima de una situación similar.

Una mujer insistió en acusarlo de haber abusado de ella y varias personas afirmaron haber presenciado lo ocurrido.

La policía abrió una investigación y el empresario seguía detenido mientras se esclarecían los hechos.

Como consecuencia, las acciones de su empresa se desplomaron y la alta dirección entró en crisis.

Una vez que ese tipo de acusaciones cobraban fuerza ante la opinión pública, podían causar un golpe devastador.

Pero eso no era todo.

En los foros especializados, la persona que más aparecía en las conversaciones era Julieta.

Meses atrás, Héctor había hecho pública su relación con ella.

Julieta, por su parte, era directora de inversiones de Grupo Altamira y, antes de eso, se la había visto aparecer junto a Carlos con mucha frecuencia en distintos eventos públicos.

Su cercanía parecía ir mucho más allá de una relación normal entre superior y subordinada.

Por eso, era inevitable que algunos comenzaran a preguntarse si Carlos había sido el tercero en discordia y si Héctor simplemente se estaba vengando.

Claro que en los foros nadie se atrevía a hablar demasiado abiertamente.

Después de todo, ya había ocurrido antes: las discusiones sobre Julieta habían hecho que la plataforma cerrara temporalmente varios foros.

Sin embargo, en los grupos privados de chat el tema estaba ardiendo.

La mayoría ya daba por hecho que Carlos había sido el tercero en discordia, algo que a muchos les costaba creer.

Aquella versión estaba dañando seriamente su reputación.

Sin embargo, Grupo Altamira y Carlos parecían no verse afectados en absoluto.

Rechazaban todas las entrevistas de los reporteros y el resto del trabajo continuaba con normalidad.

Dentro de la empresa, además, estaba estrictamente prohibido hablar de los rumores.

Jairo llamó a Carlos.

Él contestó rápidamente.

—Jairo, ¿qué pasa?

—¿Sigues ocupado?

—Estoy trabajando horas extra.

De pronto, soltó una risa fría.

Ya había entendido lo que pretendía Carlos.

Quería que todo el mundo terminara enterándose de que él y Julieta ya estaban divorciados.

—Señor Héctor, ¿no vamos a hacer nada por ahora? —preguntó Miguel.

Después de todo, ya habían comenzado a aparecer comentarios perjudiciales para Héctor.

Héctor respiró hondo.

—Por ahora no. Sigan monitoreando.

—Sí.

Después llamó a Sofía.

Ese día, Sofía estaba con Julieta.

Sofía acababa de bañarse cuando recibió la llamada.

—Papá.

—¿Dónde está mamá?

—Está aquí conmigo. ¿Por qué no la llamas a ella?

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