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La Princesa romance Capítulo 105

—La canción no tiene ningún problema, y como la compuse justo para el tono de Iker, creo que quedaría perfecta en el álbum. ¿Qué opinan?

—Si Iker la va a cantar, claro que me parece perfecto —respondió el productor, dejando ver su carácter exigente.

—Siendo una canción tuya, por supuesto que sí. Hace un año que no colaborábamos, ¿cierto?

—Así es. De hecho, la hice pensando en ti desde el principio, pero fue Julia quien me pidió convertirla en la principal del nuevo disco de Joaquín.

—Solo puedo decir que lo que es para mí, tarde o temprano regresa.

Esa última frase de Iker hizo que el productor soltara una sonrisa de satisfacción.

—Listo, asunto arreglado. Iker, llévate el demo y la letra al estudio de al lado para practicar. Empezamos a grabar en una hora, ¿todo bien?

—OK —contestó Iker, sin perder el tiempo. En su nivel, ya ni hablar de talento; el tiempo se mide en pesos, y si dicen que hay que tenerlo listo en cierto plazo, no hay excusas: se hace hasta lograrlo.

Quizá en otras compañías no, pero en Estudio Eco de Musas no hay espacio para la flojera. Si algún artista se pasa de la raya, primero le dan una advertencia, y si no entiende, lo despiden sin rodeos.

Por eso los fans hicieron un ranking en redes sociales: [Los artistas más confiables están en Estudio Eco de Musas, porque si pasa algo, la empresa los saca antes de que hagan el ridículo].

—Bueno, vamos a probar el rango vocal. Amigo, ven al estudio.

—Va.

...

Dos horas después, el grupo ya estaba reunido en la sala de juntas.

—La producción del nuevo tema ya está casi lista. El coreógrafo terminó la rutina, Blanca, ponte de acuerdo con él para los horarios y asegúrate de que Iker tenga tiempo para entrenar. Después mandaré otro representante para que se encargue de la agenda diaria de Santiago, pero tú sigues al mando. ¿Va bien?

Vanesa hacía girar su pluma entre los dedos.

—Perfecto, lo demás lo dejas en manos de Blanca —la tensión se desvaneció un poco en la voz de Vanesa.

—Claro.

—¿Alguien más tiene dudas? —preguntó Vanesa, apoyando los codos en la mesa y observando a los presentes, que negaron en silencio.

—Si no hay más, Jason, ¿puedes llevar a Santiago a conocer la compañía? Y dile a Julia y al nuevo que entren.

—De acuerdo —Jason y Santiago intercambiaron una mirada, sabiendo que, por hoy, esa parte de la reunión no era para ellos. Salieron de la sala sin hacer ruido.

—¿Quieres que me vaya? —preguntó Iker, aunque no parecía tener intención de moverse.

—Haz lo que quieras, después de todo, se trata de ti —Vanesa le respondió con una sonrisa ladeada.

Iker, entendiendo la broma, se acomodó en su asiento, decidido a quedarse y ver qué seguía.

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