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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 702

Al entrar a la casa, un fuerte olor a remedios y podredumbre inundó sus fosas nasales. Teresa sacó un pañuelo y se cubrió la nariz y la boca. Atravesó una puerta y vio a una persona postrada en la cama, gritando con voz ronca.

—¡Ayuda... ayuda!

Al parecer, al escuchar que alguien entraba, sus gritos cesaron. Levantó la cabeza con dificultad y miró. Al ver que se trataba de Teresa, de inmediato estiró una mano hacia ella.

—¡Sálveme, suegra, sálveme!

Teresa, sin embargo, retrocedió un paso, horrorizada.

La persona frente a ella apenas podía considerarse humana.

Magdalena aún llevaba ropa de hospital, pero estaba manchada de sangre y suciedad. Su cabello era un nido de enredos, uno de sus ojos era una masa sanguinolenta de la que brotaban lágrimas de sangre, y estaba en los puros huesos. Parecía un verdadero monstruo.

Felipe comentó:

—Como intentó envenenar a Josefina y a Benjamín, usé el mismo veneno en ella. No esperaba que solo le quemara un ojo. Tsk, parece que la dosis no fue la correcta.

—¡Suegra, sálveme, por favor! Estoy sufriendo demasiado. ¡Se lo ruego, sálveme! Ya no quiero estar aquí. Me iré del país, me alejaré, nunca más volveré. Por favor, déjenme ir...

La voz de Magdalena era extremadamente ronca, suplicando sin cesar. Tampoco podía usar sus piernas, ya que Benjamín había ordenado que sintiera el mismo dolor que Alberto.

Puesto que Alberto ya no podía ponerse de pie, era justo que ella, como su madre, tampoco pudiera hacerlo.

El horror inicial de Teresa no tardó en calmarse. Al mirar a Magdalena frente a ella, de repente sintió que esa tortura no era suficiente.

—Dime, ¿por qué envenenaste a Alberto? —preguntó Teresa con frialdad.

Magdalena negó con la cabeza una y otra vez.

—No lo hice. Yo no envenené a Alberto. Él es mi hijo, ¿cómo podría hacerle algo así? Alguien me tendió una trampa.

—¡Fue Josefina! ¡Seguro fue esa perra quien me incriminó! —gritó Magdalena con voz rasposa, como si hubiera encontrado a quién culpar—. Fue Josefina quien envenenó a Alberto. Siempre lo odió porque le quitaba la atención de Benjamín. Le tenía envidia, así que ella lo envenenó. ¡Sí, tuvo que ser ella!

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