—Toma asiento, Ben, necesitamos hablar antes de que te vayas.
—¿Pasa algo, Alfa? ¿Le ocurrió algo a Elara, a Junior?
—Yo también estoy esperando algunas respuestas, pero tu reacción me facilita la decisión. Quiero una respuesta directa. ¿Elara es tu compañera?
Se me cortó la respiración. No se lo había admitido en voz alta a nadie, pero si quería saberlo, podía obligarme a decir la verdad. Bajé la mirada hacia mis manos y susurré:
—Sí, señor.
No sabía por qué hablaba tan bajo; no me avergonzaba.
—¿Te rechazó?
Levanté la mirada, con el corazón descontrolado.
—No, señor.
—¿Planeas rechazarla tú?
—Esa es una pregunta más difícil de responder, señor. Ninguno de los dos ha estado en posición de considerar el asunto. Ella es la próxima Alfa legítima, pero muchos machos de su manada esperan que su compañero asuma el título y la relegue al puesto de Luna. Ella no quiere eso y yo tampoco lo quiero para ella. No quiero ser un Alfa, soy Beta y estoy orgulloso de mi rango. Es la posición para la que nací. No voy a dejar que me obliguen a ocupar otra.
—¿Qué hay de lo que sientes por Kennedy? —Se reclinó en su silla con las manos cruzadas sobre el estómago, relajado.
—No es obsesivo como lo de Jer y Rayna, pero siempre está al frente de mis pensamientos. Como en este momento: quiero volver con ella, sé que algo anda mal, lo siento, pero no me consume estar aquí sentado hablando con usted. Me iré en cuanto termine conmigo.
—Lo más probable es que sea porque ninguno de los dos ha aceptado el vínculo por completo. Y no pueden darle una oportunidad yendo y viniendo como lo has hecho durante meses. Así que hablé con tu padre y con tu hermano.
Se me hizo un nudo en el estómago y dejé de respirar. Sabía lo que iba a decir y no quería escucharlo.
—Te envío a Garra Negra de forma permanente. Elara necesita un Beta en quien confíe, y parece confiar en ti, algo que, según tengo entendido, no da con facilidad.
—Pero, señor, Jeremiah y Rayna acaban de tener cachorros. Me necesitan…
—En Garra Negra. Eres más valioso para ellos. Has tenido el mejor entrenamiento y la mejor formación. Tienes amigos y familia que te apoyarán sin importar dónde estés. Garra Negra no cuenta con los mismos privilegios que nosotros en ese aspecto. Como dije antes, tus cosas ya van en camino. Tu padre y yo empezamos a entrenar a tu hermano, aunque tal vez lo enviemos contigo de vez en cuando para que adquiera experiencia real lejos de casa. —Respiró hondo y se inclinó hacia adelante, revolviendo algunos papeles sobre su escritorio—. Ahora tenemos que hablar del problema con las brujas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...