—Ni de chiste. Métete en la cama para que podamos dormir. —Enarcó una ceja y me di cuenta de que mi loba estaba ronroneando.
“¿¡Quieres parar?!”
“¿Qué? Es autoritario y dominante. Nos gusta lo dominante. Me pregunto si le molestaría que nosotras…”
“¡No termines ese pensamiento! No voy a masturbarme en su cama mientras él está acostado en el suelo junto a mí. Pervertida”.
“¿A quién le dices pervertida? Tú les haces caso a tus amigas y te desahogas”.
“Eso es diferente”.
“¿¡Cómo?!”
Antes de que pudiera responder, estaba en el aire.
—¡Uf! ¿Qué demo…?
No recordaba haberme quedado dormida. Normalmente tardaba horas porque mi cerebro repasaba todo lo que habíamos hecho ese día, todo lo que aún necesitaba terminar, la lista de solicitudes de los miembros de la manada, las operaciones del día a día, y ese maldito problema de los rebeldes. Pero esa noche me quedé dormida tan rápido, y me sentía energizada cuando abrí los ojos y vi el más tenue indicio del amanecer asomándose. Me negué a voltear a ver al Beta dormido en el suelo. Mi loba no necesitaba más estímulo. Le parecían adorables sus ligeros ronquidos.
Decidí que necesitaba recorrer la frontera, sin séquito, como había querido antes de que llegaran los de la Manada Creciente Plateado. Necesitaba concentrarme y ver qué se me había escapado. Me alegré de que mis sigilosas habilidades de Alfa me permitieran salir de su habitación sin que se diera cuenta.
—¡Jax! ¡Dev! ¡Tenemos una carrera pendiente, vamos!
—Pensé que tal vez necesitarías un poco más de descanso después de una noche divertida con tu compañero.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...